
Foto: X @Rlegislatura
La Cámara de Diputados aprobó la reforma impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para impedir que personas con doble nacionalidad ocupen la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. El dictamen obtuvo 344 votos a favor, 115 en contra y una abstención, en una discusión marcada por fuertes diferencias entre el oficialismo y la oposición.
La modificación alcanzaría los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. Quienes aspiren a alguno de esos cargos deberán ser mexicanos por nacimiento, hijos de padre o madre mexicanos y no poseer otra nacionalidad. Si cuentan con una ciudadanía adicional, tendrán que renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos, bajo los términos que establezca la legislación.
¿Qué cambia con la reforma sobre doble nacionalidad?
La restricción no se limita a poseer formalmente otra ciudadanía. También comprende el uso de pasaportes o documentos de identidad expedidos por otro Estado, el ejercicio de derechos políticos como ciudadano extranjero y el acceso a protección diplomática de otro país.
Las modificaciones están planteadas para aplicarse a partir del proceso electoral de 2028 y no afectarían a quienes se encuentren desempeñando los cargos al momento de la entrada en vigor del decreto.
Desde la coalición formada por Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), la propuesta recibió respaldo desde el inicio del debate. Vanessa López Carrillo, diputada del PT, defendió el requisito al considerar que los puestos alcanzados por la reforma demandan una relación política sin ambigüedades: "Quien tenga en sus manos la conducción del Estado debe tener un vínculo jurídico y político inequívoco con México".
Sheinbaum defiende una sola nacionalidad para representar al país
Durante su conferencia matutina del 22 de septiembre, Claudia Sheinbaum sostuvo que la medida no busca impedir que una persona tenga varias nacionalidades, sino establecer una condición específica para quienes pretendan encabezar los principales cargos ejecutivos del país.
"No puedes tener dos banderas, no puedes tener dos juramentos, solo tienes que tener uno", afirmó la mandataria. También señaló que los mexicanos nacidos en Estados Unidos e hijos de padres mexicanos mantienen su condición de mexicanos, pero tendrían que renunciar a la ciudadanía estadounidense si buscan una gubernatura o la Presidencia.
Sheinbaum argumentó que la representación del Estado exige definir a qué país responde quien ocupa el cargo y defendió la iniciativa desde una perspectiva de soberanía e independencia nacional. "Una persona puede tener dos o tres nacionalidades, nadie está en contra de eso", expresó.
La oposición cuestiona el alcance de la restricción
Desde el PAN, María Angélica Granados Trespalacios cuestionó que el cambio constitucional pueda limitar las aspiraciones políticas de mexicanos con doble nacionalidad. Al subir a la tribuna, acusó directamente al Poder Ejecutivo de "condenar las aspiraciones políticas de las migrantes mexicanas y mexicanos con doble nacionalidad". Además, lanzó una fuerte advertencia al señalar que este cambio constitucional afecta directamente a casi el 70 por ciento de la población hispana de origen mexicano que reside en los Estados Unidos.
El priista Theodoros Kalionchiz de la Fuente también rechazó el dictamen y recordó la reforma aprobada en 1996 en materia de doble nacionalidad. "Hoy, treinta años después, en un acto de cinismo insuperable, pretenden lo contrario", comentó.
Por su parte, el panista Federico Döring argumentó vehementemente en contra de la reforma constitucional. Su postura principal consistió en señalar que prohibir por completo la postulación de personas con doble nacionalidad representaba "una canallada" y un agravio directo contra los derechos políticos de más de cuatro millones de mexicanos que residen en el extranjero.
En este sentido, planteó una alternativa: permitir una renuncia voluntaria y temporal a otra nacionalidad exclusivamente para quien busque la Presidencia, sin extender la condición a gubernaturas y a la Jefatura de Gobierno capitalina.
Desde Morena, Alma Rosa de la Vega Vargas argumentó que la redacción vigente de la Constitución utiliza el término "adquirir" otra nacionalidad, en lugar de términos como "tener" o "poseer". Sostuvo que esta redacción ambigua generó lagunas legales que tuvieron que ser interpretadas en el pasado por la Suprema Corte y el Tribunal Electoral, por lo que urgía delimitar el alcance de la norma de forma explícita.
Durante la discusión en lo particular se presentaron reservas sobre diversos artículos y disposiciones transitorias. Tras el trámite en la Cámara de Diputados, el dictamen deberá pasar al Senado de la República para continuar su proceso legislativo.
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