
Foto: Patricia Manero (NotiPress/Composición)
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en su segunda semana con una nueva ola de ataques contra infraestructura estratégica iraní. Bombardeos realizados durante la madrugada del sábado 7 de marzo de 2026 alcanzaron el aeropuerto de Mehrabad en Teherán, la sede de la defensa aérea del régimen y varias plantas desalinizadoras en la isla de Qeshm, mientras Irán respondió con lanzamientos de misiles y drones contra territorio israelí y posiciones militares en la región.
Los nuevos ataques ocurrieron el sábado 7 de marzo de 2026, en el octavo día del conflicto. De acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel, más de 80 aviones de combate participaron en una ofensiva coordinada contra objetivos militares en la capital iraní y otras zonas del país.
Según información proporcionada por el ejército israelí, la operación incluyó el ataque al aeropuerto de Mehrabad, considerado un punto logístico utilizado por la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica para el traslado de armas y recursos a grupos aliados en Medio Oriente. Las autoridades militares israelíes indicaron que en el ataque fueron destruidas al menos 16 aeronaves vinculadas a esa unidad.
El ejército israelí sostuvo que la infraestructura atacada funcionaba como un punto estratégico para el suministro de armamento a milicias aliadas en la región. En paralelo, también se reportaron ataques contra instalaciones vinculadas a la defensa aérea iraní y objetivos militares cercanos a Teherán.
En respuesta, Irán lanzó una nueva serie de misiles contra Israel. La agencia de noticias Tasnim informó que los ataques fueron dirigidos contra "el corazón de los territorios ocupados y Tel Aviv".
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, confirmó que las plantas desalinizadoras en la isla de Qeshm fueron alcanzadas durante los bombardeos y responsabilizó a Estados Unidos por la operación. El funcionario afirmó: "Estados Unidos ha cometido un crimen flagrante y desesperado al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm. El ataque ha interrumpido el suministro de agua en 30 poblaciones".
Araqchi también advirtió sobre el impacto de los ataques en la infraestructura civil del país. "Atacar la infraestructura crítica de Irán es un acto muy peligroso que tendrá graves consecuencias", declaró.
En medio de la escalada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó la posibilidad de negociaciones con Irán mientras no haya una capitulación del régimen. El mandatario escribió en su red social Truth Social: "No habrá ningún acuerdo con Irán salvo la rendición incondicional".
Los ataques y contraataques se extendieron durante la jornada a otros puntos de la región. Se reportaron explosiones en ciudades como Bagdad, Doha y Manama, mientras sirenas antiaéreas se activaron en Jerusalén tras nuevos lanzamientos de misiles.
En paralelo, autoridades estadounidenses informaron que casi 24.000 ciudadanos del país han sido evacuados de Medio Oriente desde el 28 de febrero mediante vuelos chárter, transporte terrestre y asistencia consular.
El conflicto también ha generado repercusiones económicas globales. En Estados Unidos, funcionarios del gobierno evaluaron medidas para contener el aumento en los precios de la energía, mientras los mercados energéticos registraron un incremento del 36% en los futuros del petróleo en medio de la reducción del suministro internacional.
La segunda semana de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se caracteriza por ataques directos contra infraestructura estratégica, operaciones militares a gran escala y un aumento de las tensiones regionales con impactos en seguridad, energía y movilidad internacional.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS