
Foto: Gobierno de México
El primer informe del comité científico sobre la viabilidad del fracking en México, presentado este jueves 6 de agosto en conferencia matutina, expuso la situación actual del consumo de gas natural en el país y detalló las estrategias recomendadas para reducir la dependencia de las importaciones y fortalecer la soberanía energética.
El documento también estableció una serie de condiciones técnicas, ambientales, sociales y económicas que deberán cumplirse antes de considerar la explotación de yacimientos no convencionales, entre ellas confirmar la disponibilidad de agua salada profunda, proteger los acuíferos, estimar las reservas y evaluar la rentabilidad del proceso.
Por qué México estudia el gas no convencional
El informe parte de la dependencia del país respecto del gas natural importado. Entre los principales datos del diagnóstico destacan:
- México consume alrededor de 9 mil 100 millones de pies cúbicos diarios.
- 75% del gas utilizado en el país proviene de Estados Unidos.
- La producción nacional cubre aproximadamente 25% de la demanda.
- Cerca de 70% de la electricidad se genera con gas natural.
- Del consumo total, 58% se destina a generar electricidad, 19% al autoconsumo de Pemex, 12% a la industria y 11% a hogares y comercios.
El comité planteó que el fracking no debe ser la primera respuesta. "Antes de iniciar cualquier explotación de gas natural no convencional, hay que fortalecer las fuentes renovables de energía", afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Antes de estudiar una producción comercial, el país deberá ampliar las energías renovables, mejorar la eficiencia energética, incrementar la producción en yacimientos convencionales y reducir la quema de gas en campos petroleros.
El agua será una condición decisiva
Uno de los requisitos centrales consiste en confirmar la existencia de agua salada en formaciones profundas. El informe descarta utilizar agua superficial o subterránea comprometida para el consumo humano, la agricultura u otras actividades.
La ruta propuesta contempla:
- perforar pozos exploratorios de agua salada;
- comprobar que no exista conexión con acuíferos someros;
- construir una línea base hídrica y ecosistémica;
- monitorear permanentemente la calidad del agua;
- reutilizar y reciclar al menos 75% del volumen empleado;
- utilizar circuitos cerrados para almacenar y tratar el agua de retorno.
"Si no hay agua salada, pues ya se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional", explicó Sheinbaum.
Restricciones ambientales y sociales
El comité también propuso garantizar consultas previas, libres e informadas en las comunidades cercanas, mantener las actividades económicas existentes y fomentar cadenas de proveeduría local.
En materia ambiental, recomendó evitar químicos altamente tóxicos, publicar el listado de aditivos utilizados y aplicar planes de prevención y mitigación de riesgos.
El informe sugirió prohibir la explotación en la cuenca Tampico-Misantla por su alta densidad poblacional, la presencia de comunidades indígenas y el valor ambiental, social y cultural del territorio.
Lo que todavía falta determinar
El estudio no establece si existen reservas suficientes ni cuánto costaría producir el gas. Antes de avanzar, será necesario:
- perforar pozos para estimar reservas;
- confirmar la viabilidad económica;
- probar tecnologías de menor impacto;
- calcular el costo de extracción;
- determinar el precio por pie cúbico.
"Todavía falta la factibilidad económica, que también nos van a ayudar para ver cuánto cuesta la explotación y cuánto costaría el pie cúbico de gas", señaló la presidenta.
Aun con mayor eficiencia, energías renovables y producción convencional, el análisis estima que la dependencia del gas importado podría reducirse de 75% a cerca de 50%.
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