
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Una señal financiera relevante llegó para Argentina después de que Moody’s Ratings elevara la calificación soberana de Caa1 a B3. La agencia también cambió la perspectiva de estable a positiva, abriendo la posibilidad de nuevas mejoras si continúa la estabilización económica.
La decisión alcanza los compromisos de largo plazo denominados tanto en moneda local como en moneda extranjera. Aunque Argentina permanece dentro del segmento especulativo, la nueva nota indica una reducción considerable del riesgo de incumplimiento.
Moody’s sostuvo que "las probabilidades de default se redujeron materialmente" mientras el programa económico avanzó más allá de su etapa inicial. La evaluación incorporó los superávits fiscales sostenidos, la desaceleración inflacionaria y la eliminación del financiamiento monetario del déficit público.
El cambio también alinea a Moody’s con Fitch Ratings y S&P Global Ratings, que previamente otorgaron calificaciones equivalentes a la deuda argentina. Esta coincidencia puede ampliar el número de fondos institucionales habilitados para adquirir activos del país bajo sus propios reglamentos de inversión.
Qué significa la nueva calificación crediticia
Una calificación soberana mide la capacidad de un Estado para cumplir sus obligaciones financieras dentro de los plazos acordados. Una mejora puede reducir gradualmente las tasas exigidas por los acreedores y facilitar el acceso al financiamiento para gobiernos, bancos y empresas.
Ese efecto no será inmediato, porque los costos también dependen de las reservas internacionales, las condiciones globales y la confianza de los mercados. Sin embargo, la evaluación favorable ofrece una referencia importante para inversores que comparan riesgos antes de colocar capital en diferentes economías.
Moody’s destacó una recuperación de las cuentas externas apoyada por mayores exportaciones agrícolas, industriales, energéticas y de servicios. La calificadora también mencionó el crecimiento de la inversión extranjera directa en minería, hidrocarburos e infraestructura vinculada con sectores exportadores.
Durante la primera mitad de 2026, el Banco Central de la República Argentina compró más de 11.000 millones de dólares. La agencia consideró que esa acumulación redujo las preocupaciones sobre los vencimientos externos, aunque señaló que las reservas todavía permanecen relativamente débiles.
Por qué resulta clave para el gobierno de Milei
Para el gobierno de Javier Milei, la decisión respalda ante los acreedores varios componentes centrales de su programa económico. Entre ellos figuran el equilibrio fiscal, la menor emisión monetaria, la liberalización de mercados y la atracción de inversiones privadas.
x @LuisCaputoAR
La mejora también puede favorecer la estrategia oficial de recuperar el acceso voluntario a los mercados internacionales de deuda. Un financiamiento menos costoso permitiría afrontar vencimientos futuros con menor presión sobre las cuentas públicas y las reservas disponibles.
Moody’s proyectó que el producto bruto interno argentino crecerá 3,4% durante 2026 y 3,5% en 2027. Esas previsiones contemplan una recuperación del consumo, un aumento de la inversión privada y mayores ingresos provenientes de las actividades exportadoras.
La perspectiva positiva indica que otra mejora será posible si Argentina fortalece sus reservas y mantiene la disciplina macroeconómica. Moody’s señaló que el perfil crediticio "podría fortalecerse aún más si las mejoras estructurales en las finanzas externas se combinan con la estabilización macroeconómica en curso".
Persisten riesgos relacionados con la disponibilidad de divisas, las necesidades de financiamiento y las elecciones generales previstas para 2027. La agencia advirtió que cambios económicos significativos podrían frenar inversiones, limitar la acumulación de reservas y debilitar nuevamente la capacidad de pago.
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