Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Hospital Garrahan
Un equipo multidisciplinario del Hospital Garrahan realizó con éxito un doble trasplante pediátrico simultáneo, un hecho inédito en la medicina argentina por su complejidad y logística. Las intervenciones salvaron la vida de un niño de siete años y un adolescente de catorce, ambos en condición crítica y sin alternativas terapéuticas. Las cirugías se ejecutaron en paralelo durante la madrugada en quirófanos contiguos, con participación de más de 50 profesionales.
Los procedimientos se realizaron en Buenos Aires, donde el Garrahan se consolidó como centro de referencia en trasplantes pediátricos complejos. El trasplante cardíaco, de aproximadamente seis horas, fue destinado a un niño con una cardiopatía congénita severa. En simultáneo, el adolescente recibió un hígado para tratar una inmunodeficiencia grave asociada al síndrome de hiper IgM. Ambos pacientes estaban registrados en emergencia nacional por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI).
El operativo de trasplante se activó tras la confirmación de órganos compatibles y la evaluación clínica favorable de los pacientes. A partir de ese momento, se implementó una logística médica y técnica que permitió realizar ambas cirugías de forma paralela, con una coordinación precisa entre los distintos equipos especializados. La intervención requirió la articulación simultánea de recursos humanos, quirófanos contiguos y protocolos específicos para cada tipo de trasplante.
La obtención de los órganos involucró la cooperación con el Hospital Pirovano. Desde allí se coordinó la ablación con apoyo del equipo del Garrahan. Marcelo Dip, a cargo del servicio de Trasplante Hepático, explicó: "Cada equipo preparó y llevó las cosas que necesitaba, se coordinaron de forma separada porque los requerimientos eran distintos: se necesitaban dos ambulancias, dos heladeras...".
Cada uno de los equipos médicos —cardíaco y hepático— funcionó de forma autónoma, aunque bajo una coordinación unificada. La precisión fue clave para garantizar la viabilidad de los órganos, que debían ser implantados sin demoras. "La particularidad acá está dada porque somos todos del Garrahan y salimos todos juntos, pero se armó y se coordinó cada equipo por separado", agregó Dip.
El niño trasplantado de corazón fue internado en terapia intensiva sin requerir asistencia respiratoria, según informaron fuentes médicas. En tanto, el adolescente que recibió el hígado se encuentra despierto, alimentándose por vía oral y bajo monitoreo constante. De continuar con buena evolución, será candidato a un trasplante de médula ósea, etapa fundamental para tratar su inmunodeficiencia.
De acuerdo con su historial, ya se habían llevado a cabo intervenciones múltiples de alta complejidad. En octubre del año anterior, el Garrahan completó cuatro trasplantes en 34 horas. En aquella ocasión, se implantaron dos hígados, un riñón y un corazón en pacientes de entre seis meses y 16 años. Todos los casos correspondían a urgencias pediátricas complejas.
La reciente intervención refuerza la capacidad del Garrahan para resolver situaciones de alta complejidad con tiempos reducidos y recursos críticos. La coordinación interinstitucional, el entrenamiento del personal y la disponibilidad operativa permitieron que ambos menores accedieran a tratamientos vitales sin demoras.
Actualmente, ambos pacientes continúan su recuperación bajo cuidados intensivos. La experiencia consolidó al Garrahan como un actor clave en la medicina pediátrica avanzada en América Latina, especialmente en el abordaje simultáneo de trasplantes múltiples con enfoque integral.