Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Con recursos naturales, capital humano y capacidad institucional disponibles, Argentina todavía enfrenta dificultades para convertir esas fortalezas en resultados económicos sostenibles. Esa brecha explica su descenso hasta el puesto 104 entre 151 economías evaluadas por el Elite Quality Index.
El país ocupaba la posición 70 en 2024, cayó al lugar 86 durante 2025 y perdió otros 18 puestos en 2026. La baja acumulada muestra problemas persistentes para transformar influencia política, poder económico y conocimiento disponible en inversión, productividad y crecimiento duradero.
La Universidad de St. Gallen y la Fundación para la Creación de Valor elaboran este índice mediante 148 indicadores distribuidos entre doce pilares. La medición analiza si los grupos con mayor influencia generan valor sostenible o preservan beneficios mediante posiciones económicas y políticas privilegiadas.
Su metodología distingue dos dimensiones principales llamadas Poder y Valor, utilizadas para comparar capacidades institucionales con resultados económicos y sociales concretos. Poder representa la influencia de las élites, mientras Valor mide su contribución al desarrollo humano, la productividad y el bienestar colectivo.
Dentro del ranking, Argentina se ubica en el puesto 39 en Poder Político y en el 60 en Poder Económico. Sin embargo, desciende hasta la posición 128 en Valor Político y hasta la 137 en Valor Económico.
Esta diferencia constituye una de las principales razones del retroceso registrado durante las últimas tres ediciones del ranking. El informe describe una economía capaz de coordinar decisiones, aunque con dificultades para convertirlas en innovación, inversión y crecimiento de largo plazo.
La formación bruta de capital representa uno de los indicadores más débiles y ubica al país en el puesto 126. Esta variable contempla inversiones destinadas a infraestructura, maquinaria y capacidad productiva, elementos necesarios para ampliar la producción futura.
También influyen la inflación, situada en el puesto 130, y el deflactor del Producto Interno Bruto, ubicado en el 146. Ambos resultados reducen previsibilidad, deterioran salarios y ahorros, y dificultan la planificación empresarial durante períodos prolongados.
Las barreras comerciales profundizan el problema porque disminuyen la presión competitiva y retrasan la incorporación de tecnología en determinados sectores. Argentina ocupa el lugar 134 por importaciones alcanzadas por medidas proteccionistas y el 115 en libertad comercial.
El Elite Quality Index funciona como una referencia para evaluar cómo las estructuras de poder afectan las condiciones económicas de cada país. Sus resultados permiten identificar riesgos vinculados con estabilidad, competencia, inversión, calidad institucional y capacidad para generar beneficios sostenibles.
Elite Quality
Las empresas e inversores observan estas variables porque influyen sobre costos, previsibilidad, acceso al financiamiento y posibilidades de crecimiento. Una economía con baja creación de valor puede ofrecer recursos abundantes, pero conservar obstáculos que limiten nuevos proyectos productivos.
Al evaluar sus capacidades disponibles, Argentina alcanza el lugar 70 en recursos naturales, el octavo en capital humano y el 58 en sofisticación financiera. Estas posiciones muestran que el retroceso no responde exclusivamente a carencias materiales, educativas o institucionales.
El informe recomienda revisar impuestos sobre consumo y transacciones, reducir barreras comerciales y orientar el ahorro hacia inversiones productivas. También propone actualizar regulaciones financieras, mejorar la contabilidad pública y vincular la educación con las necesidades del mercado laboral.