
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La disputa entre Brasil y Argentina sumó un nuevo capítulo cuando el vicepresidente Geraldo Alckmin afirmó que Javier Milei perjudica a su propio país. Sus declaraciones ampliaron una crisis que ya había activado medidas diplomáticas y respuestas públicas desde distintos niveles del Gobierno brasileño.
Alckmin cuestionó la participación del mandatario argentino en un acto electoral brasileño y vinculó sus expresiones con posibles costos políticos y comerciales. "Mire, es lamentable, ¿no?, que el presidente de un país vecino, amigo, que incluso forma parte del Mercosur, perjudique a su propio país", declaró.
El funcionario sostuvo que la intervención de Milei representó una intromisión en asuntos internos de Brasil durante una campaña presidencial. También calificó el tono utilizado como "de una manera grosera, absolutamente grosera" frente a periodistas reunidos en San Pablo.
La crítica adquirió mayor peso porque provino del vicepresidente brasileño después de una reacción más contenida de Luiz Inácio Lula da Silva. Consultado sobre Milei, el presidente respondió "¿Quién es ese tipo?", una frase irónica que evitó desarrollar una confrontación directa.
Brasil relaciona la crisis con el vínculo comercial
Alckmin explicó sus cuestionamientos mediante la importancia económica de Brasil para las empresas y exportaciones argentinas. "Y, además, Brasil es el mayor comprador de Argentina. El mayor socio comercial de Argentina es Brasil", remarcó durante el encuentro empresarial.
Ese argumento trasladó la discusión desde los agravios personales hacia las consecuencias institucionales de una relación deteriorada. Brasil y Argentina concentran una parte sustancial del comercio regional y encabezan el Mercado Común del Sur, conocido como Mercosur.
La controversia se intensificó después de que Milei asistiera a la proclamación presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Durante ese acto político, el mandatario argentino llamó "ladrón" y "presidiario" a Lula y respaldó públicamente al candidato opositor.
Milei también dirigió críticas contra Alexandre de Moraes, juez del Supremo Tribunal Federal brasileño, involucrado en procesos judiciales contra Jair Bolsonaro. El Gobierno brasileño interpretó esas intervenciones como cuestionamientos contra autoridades nacionales y como una participación directa en su escenario electoral.
Desde el Gobierno argentino recordaron que Lula había expresado previamente su apoyo a Sergio Massa durante la campaña presidencial argentina de 2023. Ese antecedente forma parte de los argumentos utilizados para responder a las acusaciones brasileñas sobre una presunta injerencia electoral.
Las respuestas oficiales elevan el conflicto
La crisis dejó de limitarse a declaraciones personales cuando Brasil convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. También citó al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitir formalmente su rechazo a las expresiones de Milei.
El canciller Mauro Vieira calificó los dichos como graves y descartó, por ahora, retirar definitivamente a los representantes diplomáticos. "La retirada de embajadores es un paso de gran gravedad. No vamos a hacer eso ahora", afirmó.
Vieira y Raimondi mantuvieron una reunión en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil para continuar las conversaciones. El encuentro terminó sin acuerdos públicos, aunque ambas partes mantuvieron abiertos los canales necesarios para administrar la controversia.
Alckmin añadió que los ataques contrastan con el momento comercial atravesado por el Mercosur, tras acuerdos con Singapur, la Asociación Europea de Libre Comercio y la Unión Europea. Sus palabras reforzaron la respuesta institucional brasileña y devolvieron la tensión al centro de la relación bilateral.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS