Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Historia del Peronismo
Miles de trabajadores ocuparon las calles de Buenos Aires el 17 de octubre de 1945 para exigir la liberación de Juan Domingo Perón. Aquella movilización, que cambió el rumbo de la política argentina, dio origen al Día de la Lealtad, cuya conmemoración cumple 81 años este sábado 17 de octubre de 2026.
Sin embargo, el aniversario encuentra al movimiento político fundado por Perón atravesado por profundas divisiones internas, disputas de liderazgo y dificultades para construir una estrategia electoral compartida.
Durante 1945, Argentina atravesaba una etapa de inestabilidad política bajo un gobierno militar establecido tras el golpe de Estado de 1943. Juan Domingo Perón ocupaba entonces la vicepresidencia y otras funciones estratégicas, desde las cuales había impulsado mejoras salariales, derechos laborales y una mayor participación sindical.
Estas políticas fortalecieron su vínculo con los trabajadores, pero también provocaron resistencias entre sectores empresariales, dirigentes opositores y miembros de las Fuerzas Armadas.
Tras enfrentamientos dentro del gobierno militar, Perón fue obligado a abandonar sus cargos y posteriormente detenido el 13 de octubre. Su traslado a la isla Martín García desencadenó una creciente movilización sindical, impulsada por trabajadores que temían perder los derechos laborales conquistados.
Cuatro días después, miles de manifestantes provenientes de zonas industriales cercanas a Buenos Aires llegaron hasta la Plaza de Mayo para reclamar su liberación. Durante aquella jornada, las negociaciones y la presión popular permitieron su regreso, culminando con un discurso pronunciado desde el balcón de la Casa Rosada.
"Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar", expresó Perón ante la multitud.Los acontecimientos del 17 de octubre consolidaron una alianza política entre Perón y amplios sectores del movimiento obrero argentino. Aquella demostración de apoyo se convirtió en un antecedente fundamental de su victoria electoral de 1946 y de la posterior consolidación del peronismo.
Desde entonces, el Día de la Lealtad representa la identificación de sus seguidores con el liderazgo de Perón y las reivindicaciones sociales asociadas al movimiento.
La conmemoración también adquirió una dimensión cultural y sindical, mantenida durante décadas mediante movilizaciones, discursos y celebraciones de sus distintas organizaciones políticas.
Ochenta y un años después, el peronismo llega a su principal conmemoración sin una convocatoria conjunta que reúna a sus principales dirigentes. Las actividades previstas para este sábado reflejan las diferencias entre los sectores que buscan definir el liderazgo y el futuro político del movimiento.
Martin Olivera (Composición/NotiPress)
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, prepara una actividad en La Matanza mediante su espacio político, Movimiento Derecho al Futuro. Por su parte, el sector vinculado a Cristina Kirchner (quien esta enfrentada con el actual gobernador) organiza actividades alrededor de la residencia donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria. Máximo Kirchner, dirigente de La Cámpora, también prepara una convocatoria propia, mientras permanecen pendientes las definiciones de otras organizaciones sindicales y partidarias.
Las diferencias reflejan una disputa por la conducción del movimiento y por las candidaturas de cara a las elecciones presidenciales argentinas de 2027. Mientras Kicillof busca consolidar un liderazgo autónomo, el sector de Cristina Kirchner pretende mantener su influencia sobre las decisiones políticas del peronismo.
Así, una fecha históricamente asociada con la lealtad y la identidad compartida vuelve a celebrarse mientras sus principales referentes mantienen posiciones enfrentadas. Más allá de las actividades conmemorativas, el desafío pendiente consiste en alcanzar acuerdos sobre la conducción y la estrategia electoral del movimiento.