
Foto: Gobierno de Argentina
El alivio inflacionario que marcó el cierre de 2025 podría no extenderse con la misma fuerza durante los primeros meses de 2026. Según el último informe de política monetaria del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el proceso de desinflación enfrenta "riesgos de carácter estacionales y transitorios" que podrían alterar los indicadores a corto plazo.
La advertencia integra el primer informe trimestral del Banco Central correspondiente a 2026. En el documento, el BCRA explicó que varios factores podrían sumar presión sobre los precios entre enero y marzo. Entre ellos, se destacan aumentos estacionales en rubros clave, ajustes tarifarios ya programados y una modificación en la metodología de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El primer punto señalado es la estacionalidad de productos como carnes y prendas de vestir. En ese sentido, el informe indica: "la estacionalidad del agrupado Carnes y derivados en el período noviembre-marzo puede afectar la categoría Núcleo del IPC". A este efecto se suma la incidencia habitual del rubro Educación en marzo, en coincidencia con el inicio del ciclo escolar, y de la indumentaria por el cambio de temporada.
Otro riesgo transitorio está vinculado con la actualización de tarifas residenciales de electricidad y gas. En palabras del BCRA, "un segundo riesgo transitorio lo constituye la corrección prevista en las tarifas residenciales de electricidad y gas por la readecuación del esquema de subsidios, con impacto en la categoría Regulados".
A estos factores se suma un cambio metodológico relevante: a partir de enero de 2026 comenzará a aplicarse un nuevo esquema de ponderaciones en la canasta del IPC, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Según explicó el Banco Central, "la magnitud de estos impactos transitorios sobre la inflación también se verá afectada por los ponderadores de la canasta de consumo del nuevo IPC anunciado por el Indec".
Con el nuevo sistema, los rubros Vivienda y Transporte tendrán más peso en el índice general, mientras que alimentos y bebidas perderán participación. Analistas privados estiman que este criterio, si se hubiera aplicado durante 2025, habría ubicado la inflación anual entre 2,5 y 3 puntos por encima del 31,5% oficial.
No obstante, la autoridad monetaria aclaró que estas presiones son temporales y no alteran la tendencia general. En el informe se señala: "superadas las presiones transitorias e internalizados los cambios metodológicos de la actualización del IPC, se prevé que la inflación profundice su tendencia a la baja".
De hecho, indicadores de alta frecuencia monitoreados por el BCRA muestran una moderación en productos alimenticios no afectados por estacionalidad, especialmente durante las primeras semanas de enero. Además, el organismo confía en que el mantenimiento de una política monetaria restrictiva, una mayor estabilidad cambiaria y una menor inercia inflacionaria podrían consolidar la desaceleración a partir del segundo trimestre.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS