Más mujeres trabajan por la caída de nacimientos pero la calidad laboral no mejora

 29-06-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

La caída de la natalidad está modificando el vínculo entre población, empleo y bienestar económico. Menos nacimientos reducen temporalmente la proporción de menores dependientes y aumentan el peso relativo de personas en edad productiva. Esa ventana puede favorecer la participación laboral femenina, pero su impacto depende de la calidad de los empleos disponibles.

Argentina registró un promedio anual cercano a 737 mil nacimientos entre 2003 y 2015, según un informe privado de Idesa. La reducción posterior fue sostenida y llegó en 2024, último dato disponible, a 413 mil nacimientos. La baja también se refleja en la menor cantidad de beneficios liquidados por la Asignación Universal por Hijo.

El fenómeno se observa en países de ingresos medios y altos, con respuestas centradas en subsidios por nacimiento, cuidado infantil, licencias parentales y apoyo a tratamientos de fertilidad. Europa, Japón, Corea y China aplicaron políticas de incentivo a la natalidad, aunque esas medidas no revirtieron la tendencia señalada por el informe.

Menos nacimientos y más mujeres en edad activa

Idesa vincula la baja natalidad con un aumento de la participación laboral femenina entre mujeres jóvenes. En el grupo de 20 a 29 años, 220 mil mujeres ingresaron al mercado laboral entre 2015 y 2025. Ese cambio muestra una mayor disponibilidad de mano de obra en una etapa demográfica favorable.

Datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran una inserción laboral concentrada en empleos de menor calidad. Unas 140 mil mujeres se ocuparon como asalariadas privadas no registradas y 130 mil como cuentapropistas. En el mismo período, las asalariadas formales disminuyeron en 50 mil.

"La buena noticia de que más mujeres se incorporan al mercado de trabajo se diluye porque enfrentan una demanda de empleos por parte de las empresas muy debilitada", sostuvo Idesa. El instituto también señaló que la incorporación femenina se concentra en la informalidad, mientras retrocede el empleo registrado entre mujeres jóvenes.

Informalidad y bono demográfico

La baja natalidad produce un bono demográfico cuando crece la proporción de personas en edades activas frente a menores y adultos mayores. Esa etapa permite mejorar ingresos, productividad y ahorro social si la economía genera puestos registrados y estables. Sin empleo de calidad, el aumento de participación laboral pierde capacidad para fortalecer el bienestar.

El impacto es especialmente relevante para las mujeres porque la reducción de nacimientos puede liberar tiempo antes destinado a cuidados familiares. Sin embargo, esa mayor disponibilidad no garantiza mejores condiciones laborales si predominan informalidad, cuentapropismo y baja demanda empresarial. La relación entre natalidad y empleo femenino depende entonces de cómo responde el mercado laboral.

Dicho informe sostuvo que invertir en cuidados requiere tiempo, servicios y dinero para hogares con menores. Ese enfoque incluye licencias parentales, centros de desarrollo infantil, salud, educación y transferencias monetarias. La disponibilidad de esos mecanismos puede incidir en la inserción laboral femenina y en la calidad del empleo obtenido.




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