Ciudad de Buenos Aires,
Axel Olivares
Crédito foto: X @OPRArgentina
El presidente de Argentina, Javier Milei, lideró el martes 2 de abril el acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, celebrado en el barrio porteño de Retiro. El evento reunió a miembros del Gobierno, representantes de las Fuerzas Armadas y excombatientes, en un homenaje que incluyó la colocación de una ofrenda floral ante el monumento al soldado desconocido.
Acompañado por el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el ministro de Defensa Luis Petri y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, Milei ofreció un discurso breve pero cargado de definiciones. "Nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos. Y ni siquiera haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo".
Durante su intervención, Milei vinculó la reivindicación de la soberanía con su propuesta de transformación económica: "Por eso mismo emprendimos el camino liberador que estamos transitando para que Argentina sea el país más libre del mundo y vuelva a tener el PBI per cápita más alto del planeta". En ese marco, sostuvo que su visión de soberanía difiere de la que, según él, promovieron gobiernos anteriores. "La soberanía no es que el Estado tenga muchas empresas, ni que financie la industria cinematográfica ni recitales de cuarta", aseveró, en una crítica directa al kirchnerismo.
Milei también lamentó el impacto de decisiones pasadas sobre la cuestión Malvinas. "Durante las últimas décadas, lamentablemente, la demanda soberana por las islas fue damnificada de forma directa e indirecta por las decisiones económicas, diplomáticas y militares de la casta política", señaló. En esa línea, cuestionó que "nadie puede tomar en serio el reclamo de una nación cuya dirigencia es conocida en el mundo por su corrupción e incompetencia".
Asimismo, profundizó su diagnóstico señalando que "quien empobrece sistemáticamente a su suelo y hace causa común con dictadores y dictadorzuelos, entra a cualquier negociación diplomática desde una posición de desventaja". También apuntó contra la política de defensa de gobiernos anteriores, a los que acusó de desarmar y demonizar deliberadamente a las Fuerzas Armadas.
"La Argentina necesita unas Fuerzas Armadas robustas", subrayó, al tiempo que advirtió que "un país fuerte es un país respetado". Para Milei, fortalecer la posición internacional de Argentina implica aplicar las ideas de la libertad y alinear la política exterior con "las naciones libres", abriéndose al comercio internacional.
Finalmente, reivindicó el rol de las fuerzas militares como símbolo de soberanía: "Para nosotros, las Fuerzas Armadas son motivo de orgullo y hemos dado por terminado el tiempo en el que eran menospreciadas".