
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Argentina recibió una propuesta privada para construir una central nuclear en el complejo Atucha. El proyecto prevé una inversión de USD 1200 millones, financiamiento estadounidense y alrededor de 2000 empleos directos.
La iniciativa fue presentada por Meitner Energy, una compañía vinculada al Ansari Group y con participación argentina de Invap. El plan contempla instalar el reactor ACR 300, un reactor modular pequeño con diseño de ingeniería argentina.
El complejo Atucha está ubicado en Lima, partido de Zárate, dentro de una zona con infraestructura nuclear operativa. La construcción dependerá de la aprobación del Ministerio de Economía y del licenciamiento de la Autoridad Regulatoria Nuclear.
La unidad ACR 300 tendría cerca de 300 megavatios eléctricos y utilizaría tecnología de agua presurizada. El diseño fue presentado como un proyecto First of a Kind, término utilizado para una primera versión comercial.
Empleo técnico y actividad industrial
El impacto económico inicial estaría en la demanda laboral prevista durante ingeniería, construcción, puesta en marcha y operación. Las estimaciones difundidas señalan alrededor de 2000 puestos de trabajo directos a lo largo del proyecto.
La obra también podría movilizar metalmecánica, logística, mantenimiento industrial y servicios especializados asociados con la cadena nuclear. Ese movimiento resulta relevante porque ingresa capital privado externo para construir infraestructura energética de largo plazo.
Frente a una obra financiada por el Estado, este esquema coloca el riesgo inicial en el sector privado. Para empresas proveedoras, la construcción abriría contratos relacionados con seguridad, calidad, montaje, componentes y soporte técnico especializado.
El acuerdo informado prevé que Meitner Energy pague un canon por el uso de terrenos en Atucha. Nucleoeléctrica Argentina conservaría el derecho de asumir operación y mantenimiento bajo condiciones de mercado, una vez habilitada la planta.
Energía de base y capital privado
Otro efecto económico aparece en la generación eléctrica de base, necesaria para industrias con consumo continuo. Una central nuclear puede aportar energía estable al sistema, sin depender de condiciones climáticas inmediatas.
Para una economía con demanda energética creciente, sumar capacidad firme puede mejorar previsibilidad para industrias, centros de datos y proyectos tecnológicos. Atucha ya reúne centrales nucleares operativas, lo cual reduce parte de la complejidad territorial.
El proyecto también podría ingresar al Súper Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como Súper RIGI. Su eventual incorporación dependerá del marco legal vigente y de las condiciones aplicables a inversiones estratégicas.
La iniciativa todavía no implica el comienzo inmediato de la construcción ni una aprobación definitiva. Antes de iniciar obras, deberá obtener autorización del Ministerio de Economía y licencia de la Autoridad Regulatoria Nuclear.
El plazo previsto de construcción ronda los cinco años, una vez superadas las instancias económicas y regulatorias. Hasta entonces, el proyecto concentra tres ejes económicos verificables: inversión privada, empleo técnico y posible ampliación de capacidad energética.
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