Por qué Argentina celebra su bandera cada 20 de junio

 20-06-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Monumento a la Bandera web

Foto: Monumento a la Bandera web

La bandera argentina concentra una historia de guerra, decisiones políticas y memoria pública. Su celebración recuerda a Manuel Belgrano, el funcionario, abogado y militar que convirtió una necesidad de identificación en uno de los símbolos más reconocibles del país. La fecha también permite explicar cómo una insignia creada para tropas patriotas terminó asociada a escuelas, edificios públicos, actos oficiales y ceremonias civiles.

Cada 20 de junio, Argentina conmemora el Día de la Bandera en homenaje al fallecimiento de Belgrano, ocurrido ese día de 1820. La fecha quedó establecida en 1938 mediante la Ley 12.361, durante la presidencia de Roberto M. Ortiz. Desde entonces, el feriado nacional inamovible reúne actos públicos, promesas escolares de lealtad y ceremonias vinculadas con la identidad nacional.

La bandera nació en las guerras de independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ese nombre identificaba al territorio rioplatense en ruptura con la Corona española. Belgrano necesitaba distinguir a sus tropas de los ejércitos realistas, que respondían al poder español. Para ello tomó como referencia la escarapela celeste y blanca, aprobada previamente como distintivo patriota.

De insignia militar a símbolo patrio

El primer izamiento ocurrió el 27 de febrero de 1812, a orillas del río Paraná, en la actual ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Belgrano presentó allí la insignia ante soldados de las baterías Libertad e Independencia, unidades destinadas a proteger la zona frente al avance realista. Ese acto marcó el inicio público de una bandera pensada para una fuerza militar en campaña.

Gobierno de Argentina

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La primera versión fue confeccionada por María Catalina Echeverría, vinculada al círculo de colaboradores de Belgrano. Distintas referencias históricas indican que trabajó durante cinco días con dos vecinas cuyos nombres no fueron preservados. Su participación sobresale porque las mujeres no solían integrar ceremonias militares, aunque ella asistió al acto de jura.

Tras la Declaración de la Independencia, el Congreso de Tucumán aprobó el uso oficial de una bandera celeste y blanca. La decisión consolidó el símbolo dentro del nuevo orden político surgido en el sur del continente. En 1818, el director supremo Juan Martín de Pueyrredón dispuso sumar el Sol de Mayo en la franja central blanca.

Colores diseño y memoria pública

El origen de los colores tiene varias explicaciones históricas, con teorías ligadas a la Casa de Borbón y al manto de la Virgen María. También se mencionan antecedentes políticos vinculados al carlotismo, corriente que proponía una monarquía constitucional en el antiguo Virreinato del Río de la Plata. Ninguna versión elimina a las demás, porque varias tradiciones pueden haber coincidido en la elección cromática.

Su diseño actual muestra tres franjas horizontales, dos celestes y una blanca central, con el Sol de Mayo en color oro. Ese sol tiene 32 rayos alternados, rectos y flamígeros, y remite a la Revolución de Mayo de 1810. También se lo vincula con una simbología de raíz incaica, incorporada al repertorio visual del período independentista.

Rosario ocupa un lugar central en las conmemoraciones por haber sido escenario del primer izamiento. Allí se inauguró el Monumento Nacional a la Bandera el 20 de junio de 1957. Cada año, ese espacio reúne actos oficiales que conectan el origen militar del emblema con su presencia cotidiana en la vida pública argentina.




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