
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó una nueva definición regional después de que Uruguay descartara intervenir como mediador. Desde el país vecino pidieron reducir las tensiones para evitar que el conflicto afecte el funcionamiento y las negociaciones externas del Mercado Común del Sur(Mercosur).
El gobierno uruguayo sigue la situación "muy de cerca", aunque considera que la salida debe surgir directamente de Argentina y Brasil. La administración del presidente Yamandú Orsi no prevé participar en conversaciones entre los dos gobiernos involucrados.
Desde Uruguay, el canciller Mario Lubetkin sostuvo que se trata de "un diálogo entre brasileros y argentinos". Su postura dejó la resolución del conflicto en manos de ambos países, mientras concentran su atención en las consecuencias para el bloque regional.
"Este es el momento de pensar más en construir que en confrontar o generar choques internos", afirmó Lubetkin. El funcionario realizó esas declaraciones después de participar en un debate con candidatos a la Secretaría General de Naciones Unidas.
Mercosur concentra la preocupación de Uruguay
Las diferencias entre Argentina y Brasil generan preocupación porque ambos países ocupan un lugar central dentro del Mercosur. Uruguay considera que una escalada podría dificultar la coordinación política y comercial entre los miembros del bloque sudamericano.
"Cualquier elemento de tensionamiento del Mercosur no ayuda para nada. Creo que no ayuda, tensiona y no facilita en un momento tan importante del Mercosur", señaló Lubetkin.
El canciller vinculó esa preocupación con las negociaciones que el bloque mantiene con la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio. También mencionó los diálogos abiertos con países asiáticos, considerados parte de la agenda externa del Mercosur.
Sin alterar los compromisos regionales ni los canales de contacto, Uruguay pidió mantener las diferencias políticas fuera de la agenda común. Su posición combina distancia frente al conflicto bilateral y preocupación por sus posibles efectos sobre las conversaciones externas.
Vínculo entre Argentina y Brasil permanece tensionado
La crisis comenzó después de las declaraciones realizadas por Javier Milei durante un acto político celebrado en São Paulo. El presidente argentino participó en una actividad vinculada con la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
Milei calificó posteriormente a Luiz Inácio Lula da Silva como "ladrón" y "corrupto" durante una entrevista televisiva. Esas expresiones retomaron acusaciones formuladas días antes y volvieron a deteriorar el clima entre ambos gobiernos.
Brasil respondió mediante el llamado a consultas de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. Las autoridades brasileñas también convocaron al representante argentino en Brasilia para expresar su "repulsa" y solicitar explicaciones por las declaraciones.
El gobierno argentino intentó reducir la tensión mediante una intervención del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. El funcionario descartó cualquier posibilidad de ruptura con Brasil, principal socio regional de Argentina dentro del Mercosur.
Las nuevas declaraciones de Milei reabrieron el conflicto y mantuvieron al embajador brasileño fuera de Buenos Aires. Brasil no anunció una ruptura de relaciones, mientras los canales institucionales entre ambos países permanecieron abiertos.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS