En una cultura laboral marcada por la adopción de inteligencia artificial, las diferencias entre empleados y empresas hacen que se deba trabajar más
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Con la promesa de agilizar una serie de actividades, diferentes disciplinas la han integrado para resolver problemas que, hasta no hace mucho, estaban a cargo de un ser humano. Sin embargo, lo que nadie vio venir es el lado B de la IA: la carga extra de trabajo que representa el uso de chatbots.
El incremento en la adopción de la ia transformó hábitos en la cultura laboral de países en todo el mundo, incluyendo México. Según Pew Research Center, 21% de los empleados estadounidenses usan IA generativa en su trabajo de manera cotidiana, ello gracias a la facilidad de herramientas como la generación de texto e imágenes.
Los resultados son altamente apreciados por las empresas. Compañías como IBM considera que el acceso a la asistencia de IA como ChatGPT aumentó la productividad de los agentes de atención al cliente en un 14%.
No obstante, la adopción de herramientas de IA en el trabajo sufre una falta de sincronización entre el trabajo individual de los empleados y las operaciones de las empresas, señaló el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Información compartida por la escuela de negocios y tecnología indicó que los flujos de trabajo no se integran con facilidad por diferencias entre los objetivos y herramientas empleadas, como en el caso de la IA generativa de OpenAI.
State of AI in Business añadió que 90% de los empleados en trabajos corporativos emplean IA generativa para facilitar su productividad individual, pero no la de la empresa. En este contexto, las diferencias de organización sobre los flujos de trabajo hacen que los empleados deban trabajar más. Con un mayor margen de posibilidades, muchos empleados se ven forzados a explotar al máximo la herramienta para lograr resultados extraordinarios. En efecto, los resultados que luego salen a la luz y que son adjudicados solo a la IA.
Asimismo, la motivación por el uso de inteligencia artificial afecta a los empleados y las empresas que ven una reducción de productividad y más carga de trabajo. En este ámbito, la generación de trabajadores entre los 35 y 44 años guardan más entusiasmo por la adopción de IA, señaló McKinsey & Company.
Por su parte, una investigación publicada por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard añadió que los efectos negativos de la IA en el trabajo dependen de los sectores e industrias involucrados. Comparado con el mito del reemplazo de trabajadores en todo el ámbito laboral, la adopción más fuerte de inteligencia artificial ocurre en tecnología y servicio al cliente. Por ello, la adopción de IA en el trabajo se encuentra ante un panorama donde los empleados requieren trabajar más para lograr los objetivos planteados.