Un estudio en ratones muestra que una terapia con ARNm puede restaurar funciones clave del sistema inmunológico envejecido
Una terapia experimental basada en ARN mensajero (ARNm) logró restaurar la funcionalidad de las células T envejecidas en ratones, lo que mejoró su respuesta a vacunas y tratamientos contra el cáncer. El hallazgo, publicado el 17 de diciembre de 2025 en la revista Nature, abre una nueva vía en la investigación sobre el rejuvenecimiento del sistema inmunológico en edades avanzadas.
El estudio, liderado por Mirco Friedrich, hematólogo y oncólogo del Centro Alemán de Investigación del Cáncer, consistió en la administración de un cóctel compuesto por tres ARNm, encapsulados en partículas lipídicas, directamente al hígado de ratones de unos 16 meses, lo que equivale a humanos de entre 50 y 60 años. Según Friedrich, "la mayoría de las células T se encuentran en la sangre" y el hígado "recibe todo el volumen sanguíneo del cuerpo", lo que permite una entrega efectiva del tratamiento.
Las células T, responsables de coordinar la respuesta inmunitaria y eliminar células infectadas, sufren una reducción significativa en número y eficacia con el envejecimiento. Esta disminución explica por qué las vacunas y algunas inmunoterapias son menos eficaces en adultos mayores. Además, está asociada a procesos de inflamación crónica vinculados a enfermedades cardiovasculares, explicó María Mittelbrunn, inmunóloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid, quien no participó en el estudio.
Para determinar el tratamiento adecuado, el equipo de investigación analizó cómo cambia la actividad genética de las células T desde el nacimiento hasta una edad avanzada en ratones. Identificaron tres proteínas clave en el proceso de envejecimiento y desarrollaron ARNm que codifica dichas proteínas. El tratamiento, administrado dos veces por semana, incrementó la producción de células T y fortaleció la respuesta inmunológica frente a vacunas y terapias contra el cáncer. No obstante, los efectos disminuyeron al interrumpir la aplicación.
Michelle Linterman, inmunóloga del Instituto Malaghan de Investigación Médica en Wellington, destacó la relevancia de este enfoque: "El envejecimiento de las células T no es un proceso fijo, sino modificable". Agregó que estos resultados respaldan la idea de que "podemos pensar en modificar la biología de las células T de forma que realmente permita una mejor salud en la vejez".
Aunque se requieren más investigaciones antes de aplicar esta técnica en humanos, los autores consideran que las proteínas seleccionadas podrían desempeñar funciones similares en personas, lo que sugiere un posible camino hacia terapias inmunológicas aplicables en medicina geriátrica.