Doce meses a la baja: hogares cierran 2025 con menor confianza económica

Consumo se modera en 2025 ante inflación, tasas altas e incertidumbre económica

A pesar de un cierre optimista en diciembre, la confianza del consumidor cayó en 2025 por inflación, tasas altas y temor al rumbo económico del país

La confianza del consumidor en México se redujo 2.4 puntos en diciembre de 2025 respecto al mismo mes del año anterior, según datos difundidos el 6 de enero por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) cerró el año en 44.7 puntos, a pesar de registrar un leve repunte mensual de 0.6 puntos en comparación con noviembre.

De acuerdo con el análisis de Grupo Financiero Monex, esta caída anual refleja un entorno de cautela persistente entre los hogares mexicanos. Esta situación está enmarcada por factores como la desaceleración económica interna, la incertidumbre política y externa, así como las presiones inflacionarias acompañadas de tasas de interés elevadas.

El informe de Monex subraya que, aunque diciembre mostró avances en los cinco componentes del índice, no logró revertir la tendencia negativa que se mantuvo durante los doce meses de 2025. La percepción sobre la económica nacional fue uno de los rubros con mayor deterioro anual, con caídas de 4.3 y 6.9 puntos en sus componentes actual y a 12 meses, respectivamente.

Además, el análisis económico indica que los consumidores se muestran más estables respecto a sus finanzas personales, pero sin señales claras de recuperación en el gasto. Las expectativas sobre la economía nacional permanecen débiles, lo que sugiere una confianza contenida ante un panorama de bajo dinamismo económico.

Entre las causas destacadas por Monex se encuentran el enfriamiento del mercado laboral, el bajo ritmo en la actividad económica interna y la moderación en el ingreso por remesas, un recurso clave para muchas familias mexicanas. Estas condiciones han llevado a decisiones de consumo más conservadoras, especialmente en rubros como vivienda, ropa y alimentos.

INEGI también reportó debilidad generalizada en los diez indicadores complementarios del consumo familiar. Por ejemplo, la intención de compra de bienes duraderos se ubicó en 31.0 puntos, a pesar de un ligero aumento mensual de 0.2 puntos, mientras que las expectativas de ahorro y empleo mostraron señales de fragilidad.

Aunque se observó un repunte puntual al final del año, el entorno general para el consumo continúa condicionado por un escenario de incertidumbre económica. Monex señala que la trayectoria de la inflación, el desempeño del empleo y la evolución de los ingresos familiares serán determinantes para evaluar si la confianza logra estabilizarse durante 2026.