Aprobado en Bruselas, el acuerdo UE‑Mercosur queda listo para firmarse en Paraguay y enfrenta ahora el reto de la ratificación parlamentaria
Luego de más de 25 años de negociaciones, los países de la Unión Europea (UE) aprobaron este viernes 9 de enero el acuerdo comercial con el Mercosur. Durante una reunión de embajadores en Bruselas, los 27 Estados miembro alcanzaron la mayoría cualificada necesaria, pese a la oposición de Francia, Irlanda, Polonia y otras naciones. El tratado ahora queda habilitado para ser firmado el lunes 12 de enero en Asunción por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El pacto creará la mayor zona de libre comercio del mundo, abarcando más de 700 millones de consumidores y eliminando aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral. La Comisión Europea negocia este acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay desde 1999. Para reducir la resistencia de los sectores agropecuarios europeos, Bruselas incluyó en los últimos meses una serie de cláusulas específicas y concesiones presupuestarias.
"Las prioridades agrícolas han estado en el núcleo" de las negociaciones, aseguró el jueves 8 de enero Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea. Entre las medidas adoptadas figura un sistema de intervención si los precios de importación caen más del 8% respecto a los valores europeos, así como límites en los cupos de productos sudamericanos exentos de aranceles. Además, se comprometió a legislar sobre residuos de pesticidas y prohibió el uso de tres sustancias en productos importados: tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo.
Francia mantiene su rechazo político al acuerdo. El presidente Emmanuel Macron afirmó: "debe señalarse el rechazo político unánime al acuerdo" dentro del país. En medio de protestas del sector agrícola, el gobierno francés decretó la suspensión temporal de productos agrícolas tratados con cinco sustancias prohibidas en la UE, principalmente procedentes de América del Sur.
Hungría e Irlanda también confirmaron su voto negativo. "No apoyamos el acuerdo en la forma en que fue presentado", declaró el viceprimer ministro irlandés, Simon Harris. Desde Budapest, el canciller Péter Szijjártó argumentó que la Comisión "abriría Europa a las importaciones ilimitadas de productos agrícolas sudamericanos, a expensas del sustento de los agricultores húngaros".
Italia, que en diciembre se había alineado con los países opositores, revirtió su posición esta semana tras recibir garantías de Bruselas. El ministro Francesco Lollobrigida indicó que, con los nuevos compromisos, su país valora los "enormes beneficios" del tratado para el sector productivo italiano.
En el grupo de países que respaldan el pacto se encuentran Alemania, España, Portugal, Países Bajos, Finlandia y Grecia. Bélgica votó a favor pese a la oposición en la región de Valonia, mientras Austria se abstuvo. Croacia, Eslovenia, Bulgaria, Rumanía y República Checa acompañaron la aprobación con observaciones centradas en la competitividad agrícola.
Aunque la firma se concretará el lunes 12 de enero en Paraguay, el acuerdo no entrará en vigor de forma inmediata. Del lado europeo, todavía debe ser ratificado por el Parlamento Europeo. Según fuentes legislativas, más de 150 eurodiputados amenazan con llevar el tratado ante la justicia, lo que podría demorar su implementación.
El bloque sudamericano había manifestado su frustración en la última cumbre celebrada en diciembre. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instó entonces a la UE a mostrar "coraje" y "voluntad política" para cerrar el acuerdo.