Científicos en Rusia logran encapsular nanodosis de tomillo, conservando sus propiedades medicinales sin provocar efectos irritantes
Con potenciales aplicaciones en la industria farmacéutica y alimentaria, un equipo de investigadores en Rusia desarrolló un nuevo método para encapsular y administrar extracto de tomillo en nanodosis precisas. El avance busca preservar los beneficios medicinales del tomillo y evitar su evaporación, así como minimizar los riesgos de irritación por consumo excesivo.
El estudio fue realizado por científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk y la Universidad Estatal de Surgut, y se publicó el 13 de enero de 2026 en la revista Physics of Fluids, de AIP Publishing. El extracto de tomillo contiene compuestos como timol, carvacrol, ácido rosmarínico y ácido cafeico, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas, antioxidantes e inmunitarias. No obstante, su uso presenta desafíos: se volatiliza con facilidad y, en grandes cantidades, puede causar molestias digestivas o cutáneas.
Para superar estas limitaciones, los investigadores desarrollaron un procedimiento que encapsula el extracto en microgotas utilizando gelatina, alginato de sodio y aceite. El proceso se realiza en un microchip, donde una solución de extracto de tomillo con gelatina se introduce junto con un chorro de alginato de sodio. Ambos fluidos se combinan manteniendo una separación estructural, antes de ser fragmentados por un chorro perpendicular de aceite que crea gotas encapsuladas de tamaño reducido.
"El sistema tiende a autorregularse para administrar una dosis relativamente constante, lo cual es valioso para la administración de fármacos", afirmó el autor del estudio, Maxim Piskunov. Además, explicó que es posible ajustar el diámetro de las microgotas variando únicamente el flujo del aceite durante el proceso.
Aunque el enfoque se centró en el tomillo, los autores señalaron que la técnica puede adaptarse a otros extractos acuosos y a líquidos con mayor concentración de sustancias activas. "Creemos que este método puede utilizarse para encapsular diversos extractos acuosos", afirmó Piskunov. "En nuestro estudio, no se han identificado limitaciones significativas".
También se contempla su posible integración con sistemas de visión artificial e inteligencia artificial para monitoreo y control de calidad en tiempo real. Esto abriría la puerta a aplicaciones tanto en el desarrollo de medicamentos como en productos alimentarios funcionales.
Por ahora, el equipo continúa investigando cómo llevar estas nanodosis a formatos orales estables, como cápsulas, para usos terapéuticos en el futuro.