Menores, embarazadas y adultos mayores son los más vulnerables a las partículas tóxicas del humo tras incendios en la Patagonia
Respirar tras un incendio forestal puede ser tan peligroso como el fuego mismo. En la Patagonia, el humo generado por los recientes focos activos no solo impactó a quienes viven cerca del fuego, sino que también se convirtió en un riesgo de salud para comunidades ubicadas a cientos de kilómetros. Especialistas en medicina respiratoria y pediatría advirtieron que las partículas contaminantes permanecen en el aire mucho después de la extinción de las llamas.
Desde principios de enero, los incendios registrados en sectores como Epuyén, Coihue y alrededores de Puerto Patriada, en la provincia de Chubut, dejaron un saldo de más de 15 mil hectáreas afectadas. Si bien las lluvias ayudaron a controlar parte del fuego, imágenes satelitales de agencias espaciales nacionales e internacionales revelaron que las columnas de humo se desplazaron hasta la costa argentina y el centro del país en cuestión de días.
"La expansión de humo con partículas PM2.5 y gases tóxicos representa una amenaza sanitaria amplia", informaron desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). Estas partículas son tan pequeñas que pueden alojarse en los pulmones y llegar al sistema circulatorio, incluso en personas sanas.
Los efectos más frecuentes incluyen irritación ocular, congestión nasal, tos persistente y síntomas similares a la bronquitis. En grupos de riesgo, como menores de cinco años, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardíacas, las consecuencias pueden agravarse. Según comunicó la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), "inclusive en personas sanas, pueden producir síntomas como tos, dificultad para respirar o dolor de cabeza".
De acuerdo con la misma entidad, el humo que recorre largas distancias no solo compromete la calidad del aire, sino que puede desencadenar afecciones respiratorias agudas y crónicas. "El cuerpo reacciona como si estuviera siendo invadido por una amenaza", añadieron desde el Comité de Neumonología de la SAP, al referirse a las respuestas inmunológicas ante estas partículas finas.
Las autoridades sanitarias también alertaron sobre las consecuencias indirectas en las zonas afectadas. Entre ellas se destacan la interrupción de servicios médicos, escasez de alimentos, desplazamientos forzados y deterioro de la salud mental por el estrés y la pérdida de bienes.
Frente a este escenario, se recomendaron medidas preventivas: evitar la exposición al aire libre, mantener cerradas puertas y ventanas, utilizar sistemas de ventilación en modo de recirculación, y emplear mascarillas del tipo N95 o FFP2 en caso de salir. Las mascarillas de tela o quirúrgicas no son efectivas contra las partículas contaminantes del humo.
Aunque el fuego cese, la amenaza permanece suspendida en el aire. Las imágenes satelitales continúan registrando columnas de humo desplazándose sobre regiones densamente pobladas. Según los expertos, la atención no debe concentrarse solo en el control de las llamas, sino también en las secuelas invisibles que el humo deja tras su paso por la Patagonia.