El uso de Jammers para bloquear señales satelitales pone en riesgo la aviación, transporte y defensa, advierte SBG Systems ante su avance global
Uso creciente de dispositivos ilegales para bloquear señales satelitales, conocidos como Jammers, amenaza la seguridad de sectores estratégicos como la aviación, el transporte terrestre y marítimo. También los drones y las operaciones militares, según alertó SBG Systems, compañía especializada en sistemas de navegación de alta precisión.
Desde 2024 se ha observado un aumento en la sofisticación y proliferación de estos equipos, también denominados dispositivos GNSS, que interfieren o anulan señales emitidas por satélites de navegación. Estas señales, como GPS L1 y L2, viajan cerca de 20 mil kilómetros desde satélites en órbita terrestre media, lo que las vuelve vulnerables a interferencias incluso de baja potencia.
SBG Systems explicó que "incluso dispositivos de baja potencia pueden anular estas señales, dejando a los receptores incapaces de determinar su posición o la hora, lo que se traduce en una negación de servicio". Este fenómeno, conocido como jamming, afecta tanto a usuarios civiles como a sistemas críticos de defensa y emergencia.
Existen distintos tipos de inhibidores. Los dispositivos personales de privacidad (PPD), de bajo coste y acceso en línea, son utilizados por conductores para evadir sistemas de rastreo o peajes electrónicos. Aunque su uso es ilegal en numerosos países, su proliferación ha generado daños colaterales, afectando sistemas cercanos que dependen del GNSS.
Por su parte, los inhibidores militares presentan mayor potencia y complejidad. Estos pueden ser móviles o aerotransportados, y permiten a las fuerzas armadas interrumpir operaciones enemigas sin necesidad de un enfrentamiento directo. Su uso estratégico se ha integrado en escenarios de guerra electrónica y conflictos de alta tecnología.
Ante esta amenaza, tanto gobiernos como industrias han desarrollado tecnologías de mitigación. Entre ellas se encuentran sistemas de detección que supervisan la calidad de la señal GNSS y alertan ante anomalías, así como equipos de localización que identifican las fuentes de interferencia.
Además, se han implementado tecnologías anti-inhibición como antenas de formación de haces, salto de frecuencia y algoritmos de procesamiento avanzados. SBG Systems indicó que "la integración de sensores no asociados a GNSS constituye otra capa de defensa". Destacando el uso de sistemas de navegación inercial (INS) y referencias alternativas como señales de radio, LiDAR y visuales.
A medida que los inhibidores se vuelven más asequibles y sofisticados, las autoridades regulatorias han impuesto controles más estrictos sobre su comercialización. En paralelo, tanto el sector público como privado invierten en infraestructuras de navegación más robustas y en el desarrollo de estrategias como la autenticación reforzada de señales o la detección basada en aprendizaje automático.
"La amenaza de la interferencia en los sistemas de navegación global seguirá en aumento, afectando desde operaciones comerciales hasta la seguridad nacional", concluyó SBG Systems. Subrayando la necesidad de comprender el funcionamiento de estos dispositivos y aplicar medidas preventivas para garantizar la continuidad y precisión de los sistemas GNSS.