Inteligencia artificial podría valer más que toda la agroindustria en América Latina

Adopción de IA en sectores clave proyecta hasta USD 1,7 billones anuales en América Latina

Pocas empresas logran beneficios reales con IA en América Latina pese al alto potencial económico que proyectan expertos internacionales

Solo una fracción de las empresas latinoamericanas consigue traducir el uso de inteligencia artificial (IA) en resultados económicos concretos, a pesar del potencial de generar entre USD 1,1 y 1,7 billones anuales para la región. Así lo señala el estudio "América Latina en la era inteligente", desarrollado por el Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey & Company. La cifra equivale a casi el doble del valor agregado de toda la agroindustria regional, lo que refuerza el peso económico de esta oportunidad.

Publicado en contexto de transformación digital global, el informe advierte que apenas 23% de las organizaciones en América Latina logra algún tipo de beneficio económico mediante IA. Solo 6% reporta un impacto significativo en sus resultados financieros, medido por mejoras superiores al 5% en sus utilidades antes de intereses e impuestos (EBIT).

En el ámbito sectorial, industrias como la agroindustria, minería, banca y gestión pública encabezan la adopción de IA en América Latina. En Brasil, Argentina y Uruguay se implementan drones con visión computacional para optimizar cosechas; Chile aplica IA en análisis de minerales y seguridad laboral; y México y Colombia emplean asistentes virtuales para reducir trámites burocráticos. Según el informe, estas aplicaciones evidencian el potencial de la región en áreas donde ya ostenta liderazgo global.

A pesar del crecimiento en ciertos sectores, la adopción de IA sigue siendo desigual. El 59% de las pequeñas y medianas empresas —que constituyen el 99,5% del tejido empresarial latinoamericano— afirma no obtener ningún valor medible con esta tecnología. Esta situación refleja una brecha de productividad entre grandes empresas y pymes, que amenaza con profundizar desigualdades estructurales.

Más allá del rezago en adopción, el informe identifica otros dos obstáculos clave. Primero, la escasez de talento especializado en IA, que se agrava por la creciente emigración de profesionales hacia mercados más competitivos. Segundo, las limitaciones de infraestructura digital y energética, en especial fuera de los grandes centros urbanos. Aunque Brasil genera el 88% de su electricidad a partir de fuentes renovables, otras naciones enfrentan cortes de suministro, baja conectividad o dependencia de fuentes contaminantes.

La mayoría de las iniciativas con IA en la región se mantiene en fase individual, es decir, centradas en el uso de herramientas como ChatGPT para tareas cotidianas, sin integración plena a los procesos estratégicos del negocio. Para revertir esta situación, el estudio propone diez acciones, entre ellas: estandarizar credenciales de IA, establecer centros de innovación regional y crear incentivos específicos para que las pymes accedan a formación y tecnología a bajo costo.

"La inteligencia artificial ofrece a América Latina una oportunidad única para dar un salto en productividad y competitividad", afirmó Phillip Haugwitz, socio de McKinsey & Company. Según el informe, la región debe pasar de "pilotos aislados" a una transformación profunda que conecte talento, regulación e infraestructura con las demandas reales del mercado.