Qué fue El Helicoide y por qué se convirtió en símbolo de represión en Venezuela

Ubicado en Caracas, El Helicoide fue denunciado por organismos internacionales como sitio de represión estatal

Construido como un centro comercial en los años 50, El Helicoide terminó operando como prisión política bajo el control del Sebin

En lo alto de Caracas, una estructura en espiral pasó de promesa urbana a sinónimo de encierro y denuncias de abusos. El Helicoide, concebido como un centro comercial de vanguardia en la década de 1950, terminó operando durante años como sede de inteligencia y centro de detención. Con el tiempo, su nombre quedó asociado a la persecución política y a señalamientos reiterados por torturas y violaciones de derechos humanos.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó el cierre definitivo del Helicoide, en medio de anuncios sobre una ley de amnistía general. La decisión fue presentada como parte de un proceso de "reordenamiento institucional" y de revisión del sistema penitenciario. En ese contexto, Rodríguez también informó que el edificio será reconvertido para otros usos. "Las instalaciones del Helicoide, que hoy sirven como centro de detención, se convertirán en un centro social, deportivo, cultural y comercial para la familia policial y para las comunidades aledañas", declaró la mandataria.

El Helicoide se ubica en el centro sur de Caracas y destaca por su arquitectura helicoidal, diseñada para funcionar como complejo comercial moderno. Ese proyecto nunca se completó y, con el paso de las décadas, el inmueble quedó bajo control de organismos de seguridad del Estado. Su operación como centro de detención se consolidó con el tiempo, especialmente bajo administración del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Durante años, organizaciones humanitarias y testimonios de ex detenidos señalaron que en el Helicoide se practicaron torturas físicas y psicológicas. También se denunciaron malos tratos, aislamiento prolongado y condiciones extremas de reclusión dentro de sus instalaciones. La acumulación de reportes convirtió al lugar en uno de los símbolos más reconocidos del aparato represivo venezolano.

En paralelo al cierre, el gobierno anunció el envío de un proyecto de amnistía general a la Asamblea Nacional. "Anuncio una ley de amnistía general y encargo que esa ley se lleve a la Asamblea Nacional para favorecer la convivencia en Venezuela", afirmó Rodríguez en un acto oficial. La presidenta interina añadió: "Pido a todos no imponer la violencia o la venganza, para que todos vivamos con respeto".

La medida se produce en medio de un proceso de excarcelaciones iniciado el 8 de enero. Según cifras oficiales, más de 600 personas fueron liberadas, mientras que organizaciones especializadas, como Foro Penal, contabilizan 302 excarcelaciones verificadas. No se difundió una lista oficial de beneficiarios ni información detallada sobre las condiciones jurídicas de quienes fueron liberados.

El cierre del Helicoide plantea un cambio relevante en el sistema penitenciario y en la administración de centros señalados por abusos. Al mismo tiempo, deja abierta la discusión sobre el futuro del edificio y el alcance real de las reformas anunciadas. Hasta el momento, no se informó públicamente sobre el destino de los reclusos que permanecían en sus instalaciones.