Menos dependencia, más autonomía: el nuevo mapa comercial de Europa

Tras años de tensiones geopolíticas, Europa diversifica su comercio con socios clave como India

Frente a tensiones con Estados Unidos y la competencia china, Europa avanza hacia una política comercial más autónoma y diversificada

La Unión Europea atraviesa un cambio silencioso pero profundo en su modelo de relaciones exteriores, especialmente en materia comercial. Lejos de los focos mediáticos y sin gestos confrontativos, Bruselas comenzó a trazar un nuevo mapa de alianzas. El mismo reduce de forma tangible su dependencia de socios históricos como Estados Unidos y China.

Este viraje quedó plasmado en el acuerdo de libre comercio alcanzado con India tras casi 20 años de negociaciones. Firmado en Bruselas, el tratado elimina aranceles sobre más del 90% de los productos intercambiados entre ambas regiones, creando una zona de libre comercio que involucra a más de dos mil millones de personas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo describió como "la madre de todos los acuerdos".

A través de este pacto, la UE accede a un mercado con alto potencial de crecimiento, mientras India avanza en su estrategia de apertura económica sin abandonar su perfil proteccionista. Según datos de la Comisión Europea, el comercio bilateral alcanzó los 136.500 millones de dólares en el último año fiscal. Asimismo, las proyecciones indican que las exportaciones europeas a la India podrían duplicarse hacia 2032.

En este contexto, Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial de la UE, afirmó: "Este nuevo acuerdo entre la UE e India nos permite diversificar nuestros mercados, reducir nuestras dependencias de Estados Unidos y China, y abrir un nuevo ciclo de crecimiento para nuestras empresas".

Dicho acuerdo contempla beneficios significativos para sectores como el automotor, donde los aranceles bajarán hasta en un 80% para ciertas categorías. También incluye cláusulas específicas para los vehículos eléctricos, alimentos procesados y productos industriales. Además, incorpora compromisos en materia de defensa, seguridad tecnológica y cooperación en el océano Índico, una región clave en términos geopolíticos.

Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia de autonomía económica europea, impulsada por episodios recientes como la guerra de aranceles con Estados Unidos y las restricciones comerciales con China. Figuras políticas y diplomáticas del bloque plantearon que la UE necesita "dejar de ser parte del menú y sentarse en la mesa", retomando la frase del primer ministro canadiense Mark Cartney, citada en el Foro de Davos.

Más allá del caso indio, la UE avanza en otros frentes ya que recientemente concluyó las negociaciones de un tratado con el Mercosur, aún pendiente de ratificación. También desplegó un "instrumento anticoercitivo" diseñado para responder ante amenazas económicas de terceros países, mecanismo que algunos actores políticos definieron como "el arma nuclear económica" del bloque.

Si bien los procesos de ratificación aún están en curso, los acuerdos recientes marcan un punto de inflexión. Lejos de una ruptura, Europa parece optar por una estrategia de equilibrio: conservar sus vínculos tradicionales, pero ampliando sus márgenes de decisión con alianzas que fortalezcan su posición en un entorno global cada vez más competitivo.