Inteligencia militar colombiana reveló que emisarios del CJNG coordinaban cargamentos con grupos armados locales desde regiones estratégicas del país
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), provocó un aumento inmediato de las alertas de seguridad en Colombia por el impacto que esta baja tendría en el tráfico internacional de drogas. Según reveló Semana, agencias de inteligencia rastreaban sus operaciones desde hace meses y lograron establecer vínculos activos del capo mexicano con grupos armados ilegales en Colombia, incluidos ELN, disidencias y Clan del Golfo.
Estos nexos habrían facilitado la articulación de una red binacional para exportar cocaína hacia Estados Unidos, con Colombia como punto de origen. Emisarios del Cártel Jalisco Nueva Generación habrían sostenido reuniones periódicas con estructuras armadas en Colombia para coordinar la compra de cargamentos, definir precios y asegurar rutas hacia Centroamérica y el Caribe.
Regiones como Cauca, Nariño y parte del Magdalena Medio habrían sido utilizadas a modo de centros logísticos para estos acuerdos. Estas zonas, con amplia presencia de cultivos ilícitos, fueron identificadas como puntos críticos donde el CJNG tenía injerencia directa a través de alianzas operativas. Las autoridades colombianas consideran que estos vínculos fortalecieron el poder de las organizaciones locales, al garantizarles acceso a compradores internacionales y flujos financieros sostenidos.
La muerte de El Mencho genera incertidumbre sobre el futuro de estas relaciones criminales. Con el vacío de poder en la jefatura del CJNG, se prevé un reacomodo de rutas y disputas por el control de los corredores de exportación. En Colombia, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional intensificaron la vigilancia en departamentos estratégicos para anticiparse a posibles confrontaciones o ajustes entre grupos ilegales.
En paralelo, informes de inteligencia también indican que las estructuras del CJNG mantenían operadores activos en ciudades portuarias de Colombia, encargados de facilitar los envíos y supervisar el cumplimiento de los acuerdos. Esta presencia extranjera se consolidó durante los últimos años como parte de una estrategia de expansión del cártel mexicano en Sudamérica.
A través de un seguimiento sostenido, las autoridades lograron identificar patrones logísticos que reflejan una red transnacional, donde Colombia opera como punto clave en la ruta hacia América del Norte y Europa. Si bien las autoridades mexicanas continúan con las acciones contra el CJNG, en Colombia la atención se centra en cómo esta baja modificará las dinámicas del narcotráfico regional.
Diversos expertos en seguridad advierten que podrían surgir nuevas alianzas entre carteles mexicanos y estructuras colombianas, o bien fracturas internas entre actores que dependían directamente del liderazgo de El Mencho. La evolución de estos escenarios es monitoreada por organismos de inteligencia nacionales e internacionales, en coordinación con agencias estadounidenses.