Guerra en Irán, ganadores, perdedores y actores que se encuentran en la mitad

Colapso de Irán redefine alianzas: ganadores, perdedores y un futuro incierto en Oriente Medio

La caída del régimen iraní reconfigura el poder en Medio Oriente y le da un giro al panorama geopolítico beneficiando a algunos y perjudicando a otros

En el tercer día de enfrentamientos directos tras el ataque a Irán, el presidente Donald Trump declaró el 2 de marzo que contempla una guerra prolongada. Estados Unidos e Israel continúan sus ofensivas mientras Irán responde en el Golfo con ataques contra navíos y amenazas en el estrecho de Ormuz, paso clave del comercio petrolero.

Sin embargo, no fue sino hasta la muerte del ayatolá Alí Jamenei que el mapa geopolítico a nivel mundial experimentó un cambio drástico. A sólo tres días del hecho, el potencial derrocamiento de la república islámica parece beneficiar a ciertos actores y dejar a otros en severa desventaja.

Ganadores

A nivel estratégico, Estados Unidos e Israel figuran entre los principales beneficiados. La ofensiva conjunta "Furia Épica" logró debilitar la Guardia Revolucionaria y el programa nuclear iraní.

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Para ambos países, esto representa la caída de uno de los regímenes más influyentes de la región cuyo sistema teocrático tenía en el centro de su doctrina un sentimiento antiamericano y antisionista radical. Además, la muerte del ayatolá beneficia a Estados Unidos e Israel en la carrera nuclear, así como también garanitza un freno al desarrollo de armas nucleares.

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Otros de los actores que ven esperanzas en este cambio son la oposición iraní y los movimientos civiles que promovieron protestas en las semanas recientes y ven en la caída del régimen una victoria histórica. El Consejo Nacional de Transición busca ahora el reconocimiento internacional, marcando el inicio de una posible transformación democrática.

En el plano regional, un bloque favorecido es el de Arabia Saudita y las monarquías del Golfo pérsico. Por años, estas naciones han sostenido una rivalidad con Irán por diferencias religiosas (sunitas y chiitas), pero además, el objetivo iraní de "exportar la revolución" provocó fuertes enfrentamientos entre estos países y organizaciones paramilitares que provocaron daños en infraestructuras claves e interrupciones en el tráfico de crudo. La caída de su principal rival ideológico y militar ofrece a estas naciones una posición dominante en los mercados energéticos y en el equilibrio de poder regional.

Perdedores

El mayor impacto negativo a nivel regional recae sobre el llamado "Eje de la Resistencia", compuesto por Hezbolá (en Líbano), Hamás (en Palestina), los hutíes (en Yemen) y Kataib Hezbolá (en Irak). Estos grupos han perdido a su principal patrocinador económico y militar.

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Datos recopilados por agencias internacionales señalan que Irán destinaba más de 1,000 millones de dólares anuales a sus aliados, canalizados principalmente a través de la Fuerza Quds, una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica especializada en "Guerra asimétrica" y operaciones de inteligencia militar.

Hezbolá, como principal receptor, utilizaba entre 700 y 1,000 millones anuales para salarios, asistencia social y mantener un arsenal de 150,000 misiles. Tras los combates de 2025 con Israel, solicitó un paquete extraordinario de 2,000 millones de dólares para reconstrucción.

Hamás y otros grupos en Gaza llegaron a recibir hasta 350 millones de dólares anuales, destinados a túneles y sistemas de misiles. Los hutíes en Yemen, aunque con montos menores, también eran sostenidos por este financiamiento, complementado por componentes para drones y misiles que los ayudaban a controlar el tráfico marítimo del mar Rojo.

Asimismo, Kataib Hezbolá recibía apoyo directo para operaciones y entrenamiento. Solo en 2024, el parlamento iraquí —bajo influencia pro-iraní— asignó 3,500 millones de dólares a las Fuerzas de Movilización Popular (PMF), gran parte de lo cual servía para sostener estas redes.

En el plano internacional, Rusia y China figuran entre los principales perdedores geopolíticos. Moscú pierde a un proveedor clave de drones y un socio estratégico desde su invasión a Ucrania. Teherán había establecido una planta conjunta de drones Shahed-136 y negociaba la adquisición de cazas Su-35, además de un acuerdo por 588 millones de euros para sistemas de defensa aérea.

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China, por su parte, ve comprometido su pacto estratégico de 25 años firmado en 2021, que incluía inversiones por 400,000 millones de dólares y un comercio petrolero que representaba más del 90% de las exportaciones iraníes mediante esquemas en yuanes y trueque.

Actores que emergen

Una serie de países se pronunció a favor del ataque contra Irán, entre ellos, Reino Unido que recientemente anunció que prestaría sus bases militares en Chipre a Estados Unidos para continuar con la operación. Si bien se confirmó que el país no participará de la guerra, el Primer Ministro Keir Starmer confirmó que aviones de la Royal Air Force (RAF) patrullan el espacio aéreo regional para interceptar drones y misiles iraníes dirigidos contra aliados como Jordania, Baréin y Qatar.

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Este gesto puede reestablecer la relación entre Reino Unido y Estados Unidos, luego de que la nación euroopea viviera semanas de tensión por la insistencia de Donald Trump para comprar Groenlandia.

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Esta misma situación ocurre con Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, declaró que su país está listo para desplegar recursos para proteger a sus socios más cercanos en el Golfo, especialmente tras los impactos de drones iraníes en la base francesa Camp de la Paix en Abu Dabi el 1 de marzo.

La población iraní, en el medio del campo de batalla

A pesar de que Trump instó a los iraníes a la insurrección total, actualmente la población se divide entre quienes celebran la caía del ayatolá y entre quienes lamentan la muerte del líder supremo. Por otro lado, los numerosos bombardeos, sumados a la fuerte crisis económica que el país viene arrastrando hace años, obligan a la población a enfocarse en sobrevivir. En este contexto, reina más la incertidumbre que la revolución entre los iraníes.