Un informe del indicador ODS 12.3 estima que 13,3 % de los alimentos se pierde en la cadena agroalimentaria antes del comercio minorista
La medición internacional sobre pérdidas de alimentos estima que 13,3% de la producción agroalimentaria mundial se pierde antes de llegar al comercio minorista, de acuerdo con el Índice Global de Pérdidas de Alimentos utilizado para monitorear el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12.3 de las Naciones Unidas. Este indicador analiza la pérdida de alimentos en las etapas iniciales de la cadena alimentaria, incluyendo cosecha, almacenamiento, transporte y procesamiento.
El indicador global de pérdidas de alimentos forma parte del sistema de seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuyo objetivo es reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena agroalimentaria. La medición distingue entre dos fenómenos: las pérdidas en las etapas de producción y distribución temprana, y el desperdicio en la fase final de comercialización y consumo.
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De acuerdo con el informe técnico, las pérdidas de alimentos se contabilizan desde el momento de la cosecha o sacrificio hasta antes de la venta minorista. Este cálculo abarca actividades posteriores a la cosecha en la finca, así como operaciones de almacenamiento, transporte, distribución y procesamiento inicial de los productos.
El documento señala que los alimentos pueden perderse en diferentes puntos de la cadena agroalimentaria. En la etapa de cosecha, por ejemplo, parte de la producción puede deteriorarse o no recolectarse adecuadamente. Posteriormente, en el almacenamiento y transporte, los productos pueden sufrir daños por manejo inadecuado, condiciones ambientales o limitaciones logísticas. Estas pérdidas también pueden ocurrir durante la transformación o el envasado previo a su distribución comercial. Este segundo indicador es supervisado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El Índice Global de Pérdidas de Alimentos permite cuantificar estas pérdidas mediante una metodología que compara la producción agrícola total con la cantidad disponible en etapas posteriores de la cadena. En este cálculo, el volumen producido funciona como base de referencia para determinar el porcentaje de alimentos que no llega a los siguientes eslabones del sistema alimentario.
Las estimaciones incluidas en el informe indican que, además del promedio global de 13,3%, existen diferencias regionales. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, el índice regional de pérdidas de alimentos se estima en 12,3% de la producción agroalimentaria.
El seguimiento de estas métricas forma parte del monitoreo internacional de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo establece reducir a la mitad el desperdicio de alimentos y disminuir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro hacia el año 2030.