Argentina impone aulas sin celulares y se suma a una tendencia que crece en Europa y Asia

Más de 70 países adoptaron normas similares para reducir distracciones y mejorar el aprendizaje

Con el objetivo de mejorar el enfoque en clase, Argentina y más de 70 países restringen celulares en escuelas, siguiendo recomendaciones de la Unesco

El debate global sobre el uso de celulares en las aulas tomó un nuevo impulso con la reciente decisión de Argentina de prohibir su uso en las escuelas primarias. A partir de marzo de 2026, rige por ley en la provincia de Buenos Aires una normativa que restringe los dispositivos móviles durante toda la jornada escolar, salvo en actividades pedagógicas solicitadas por docentes.

La medida fue aprobada en septiembre de 2025 por la Legislatura bonaerense y afecta a más de 1,5 millones de estudiantes de nivel primario. Según el texto legal, los teléfonos no podrán utilizarse en ninguna parte del establecimiento, a menos que su uso esté justificado por fines educativos. Este cambio se suma a regulaciones similares ya vigentes en otras provincias como en Neuquén y Salta y ahora en la Ciudad de Buenos Aires.

Justamente En CABA, la ministra de Educación, Mercedes Miguel, anunció: "Declaramos aulas libres de celulares y dispositivos personales en los tres niveles educativos de la Ciudad". Desde 2024, los dispositivos están prohibidos en niveles inicial y primario, y desde 2026 también en secundaria, con excepción de los recreos. Las escuelas recibieron cajas identificadas como "Momento Aprendizaje" para que los estudiantes depositen sus teléfonos al ingresar a clase.

La tendencia no es exclusiva de Argentina. A nivel internacional, más de 70 países adoptaron restricciones similares. Según el Informe Global de Monitoreo de la Educación (GEM) de la Unesco, la cifra creció de 60 a 79 países entre 2023 y 2025. El organismo sostiene: "solo debe permitirse en la escuela la tecnología que tenga una función clara de apoyo al aprendizaje". Países como Francia, China, Brasil, Alemania, Noruega y Nueva Zelanda ya aplican normativas para restringir el uso de celulares en horario escolar.

En Nueva York, por ejemplo, se implementó el sistema "Bell to Bell", donde los teléfonos son guardados al inicio del día en fundas magnéticas, liberadas al finalizar la jornada con una llave electrónica. En Corea del Sur, se impulsó la prohibición tras detectar que el 37% de los estudiantes sufría dispersión y un 22% presentaba síntomas de ansiedad vinculados al uso de pantallas.

Diversos estudios realizados en Bélgica, España y Reino Unido también señalan que la retirada del celular del aula mejora el rendimiento académico, especialmente entre estudiantes con bajo desempeño. Además, contribuye a reducir el acoso escolar y mejora la autoestima, en particular en las adolescentes afectadas por redes sociales.

En Argentina, un informe de Argentinos por la Educación, basado en las pruebas PISA 2022, reveló que el 54% de los estudiantes de 15 años se distrae usando su celular en clase. El 46% declara que pierde atención por el uso de otros compañeros.

A raíz de estas políticas, Argentina se alinea con un movimiento global que busca preservar la atención en el aula. El objetivo es fortalecer la interacción entre estudiantes y limitar los efectos negativos del uso excesivo de dispositivos móviles durante el aprendizaje.