Adolescentes de The Wingate School impartieron talleres sobre respeto y valor propio a menores en comunidades mayas de Quintana Roo junto a una fundación local
Estudiantes de preparatoria de The Wingate School realizaron una iniciativa social en comunidades mayas de Quintana Roo, donde impartieron talleres sobre respeto y autoestima dirigidos a menores. La actividad fue organizada en conjunto con la Fundación Ciudad de la Alegría y formó parte de un programa que integra trabajo comunitario y desarrollo socioemocional.
Durante su estancia en la región, los jóvenes, de entre 16 y 17 años, colaboraron en la restauración de viviendas para familias de la comunidad. En paralelo, desarrollaron e implementaron sesiones formativas con niñas y niños, centradas en valores como la empatía, el reconocimiento del valor propio y la importancia de establecer límites sanos en sus relaciones cotidianas.
Las sesiones fueron diseñadas por los propios estudiantes desde un enfoque participativo. De acuerdo con el colegio internacional británico, el objetivo principal fue propiciar el diálogo con los menores, invitándolos a reflexionar sobre cómo se sienten, cómo se relacionan con otras personas y cómo construir vínculos basados en el respeto mutuo.
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Estudios internacionales han documentado los beneficios del servicio comunitario en el desarrollo adolescente. Organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacan que estas experiencias fuera del aula fortalecen habilidades como la colaboración, la comunicación y la toma de decisiones. Además, quienes asumen el rol de facilitadores frente a otros menores pueden desarrollar mayor seguridad al expresarse, así como capacidades de liderazgo y organización.
Según comentaron a NotiPress, antes de viajar a Quintana Roo, los estudiantes organizaron una recaudación de fondos durante el festival de Navidad de su colegio. En esa actividad lograron reunir 20 mil pesos, los cuales fueron donados a la Fundación Ciudad de la Alegría para la adquisición de materiales de construcción. Esta etapa también formó parte del proceso formativo, al implicar planeación, trabajo colaborativo y responsabilidad colectiva.
La iniciativa se basó en la idea de que las relaciones respetuosas se construyen desde la infancia y se fortalecen a través del diálogo. A través del contacto directo y cercano entre adolescentes y menores, los talleres buscaron generar una conciencia significativa sobre el valor de la empatía y el respeto en la vida cotidiana.
Además del impacto en la comunidad, la experiencia ofreció al alumnado la posibilidad de ampliar su perspectiva social, convivir con entornos distintos al propio y comprender cómo sus acciones pueden generar un efecto positivo en su entorno inmediato.