Dormir menos de siete horas aumenta riesgo de hipertensión, diabetes y deterioro cognitivo, advierten especialistas en el Día Mundial del Sueño
Dormir menos de siete horas por noche se asocia con un mayor riesgo de hipertensión, diabetes y deterioro cognitivo, según especialistas en salud del sueño. El descanso insuficiente también afecta funciones clave del organismo, entre ellas la memoria, la concentración y el equilibrio del sistema inmunológico.
En el Día Mundial del Sueño, especialistas advirtieron que el descanso insuficiente se ha convertido en un problema silencioso que impacta el rendimiento diario y los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento. Factores como el estrés, jornadas laborales extensas y el uso constante de dispositivos electrónicos contribuyen a reducir el tiempo real de descanso en adultos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los adultos entre 18 y 64 años deben dormir entre siete y nueve horas por noche, mientras las personas mayores de 65 años requieren entre siete y ocho horas. A pesar de estas recomendaciones, diversos hábitos modernos han reducido el promedio de horas de sueño en distintos grupos de la población.
"El sueño es un pilar biológico fundamental. Dormir menos de siete horas de forma constante no solo genera cansancio; afecta la memoria, la concentración, el estado de ánimo y debilita el sistema inmunológico. A largo plazo, puede aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas y enfermedades cardiovasculares", explicó el Dr. Hugo Palafox, científico experto en metabolismo humano y vicepresidente de Ciencia en Immunotec.
Durante el sueño profundo, el cerebro realiza procesos de mantenimiento esenciales. En esta fase se eliminan desechos metabólicos acumulados durante el día y se consolidan los recuerdos. Especialistas indican que este mecanismo adquiere mayor relevancia con el paso del tiempo, ya que contribuye a preservar funciones cognitivas y apoyar un envejecimiento saludable.
Investigaciones sobre salud del sueño también señalan que la privación crónica de sueño puede elevar los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés. Esta alteración puede modificar el metabolismo de la glucosa y favorecer procesos inflamatorios que afectan la salud a largo plazo.
Aunque la recomendación general establece dormir entre siete y nueve horas por noche, especialistas señalan que cada organismo presenta necesidades particulares. Más allá de la cantidad exacta de horas de sueño, la calidad del sueño resulta determinante para que el descanso cumpla su función reparadora.
Para favorecer un descanso adecuado, el Dr. Palafox recomendó establecer horarios regulares para dormir y despertar. Mantener esta constancia contribuye a sincronizar el reloj biológico y favorecer ciclos de sueño más estables.
El especialista también señaló la importancia de incorporar rutinas de relajación antes de dormir, entre ellas ejercicios de respiración o meditación. Estas prácticas ayudan al cuerpo a disminuir niveles de tensión acumulados durante el día.
Otro aspecto relevante consiste en limitar el uso de pantallas durante la noche. La luz azul emitida por dispositivos electrónicos puede interferir con los procesos naturales que preparan al organismo para dormir, por lo que especialistas sugieren suspender su uso al menos una hora antes de acostarse.
Asimismo, cuidar la alimentación nocturna forma parte de las medidas recomendadas. Evitar cenas pesadas, alcohol y estimulantes puede reducir interrupciones durante el descanso y facilitar un sueño continuo.
"Dormir bien no es tiempo perdido; es una inversión directa en la salud futura. En un entorno donde el estrés es constante, priorizar el descanso es una decisión preventiva clave", concluyó Palafox.
La evidencia médica presentada en el Día Mundial del Sueño destaca que el descanso adecuado influye en la memoria, el estado de ánimo, el sistema inmunológico y la salud metabólica. Especialistas señalan que dormir las horas recomendadas representa un factor clave para preservar funciones cognitivas y reducir riesgos asociados a enfermedades crónicas.