Estudio en PLOS Biology revela que el cortisol altera el sistema de navegación del cerebro y reduce la orientación espacial según pruebas con resonancia
El cortisol, hormona asociada al estrés, puede alterar el sistema cerebral que permite orientarse en el espacio. Un estudio de neuroimagen con 40 participantes mostró que esta hormona deteriora la capacidad de navegación y modifica la actividad neuronal responsable de construir mapas internos del entorno.
Los resultados fueron publicados el 12 de marzo de 2026 en la revista científica PLOS Biology por investigadores de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, junto con especialistas del Hospital Universitario de Hamburgo-Eppendorf. El trabajo utilizó resonancia magnética funcional para observar cómo el cortisol influye en los circuitos cerebrales que intervienen en la orientación espacial.
El equipo dirigido por el Dr. Osman Akan, del Departamento de Psicología Cognitiva, analizó la actividad cerebral mientras los participantes realizaban tareas de navegación virtual. El objetivo del estudio consistía en comprender cómo la hormona del estrés modifica los mecanismos neuronales que permiten ubicar posiciones y rutas en el entorno.
Cuarenta hombres sanos participaron en el experimento durante dos jornadas diferentes. En una sesión recibieron 20 miligramos de cortisol, mientras que en la otra tomaron un placebo. Posteriormente completaron una prueba de orientación dentro de un entorno virtual mientras su actividad cerebral era registrada mediante un escáner de resonancia magnética.
Durante la prueba, los participantes se desplazaban por un paisaje virtual abierto y debían avanzar hacia distintos árboles que desaparecían al alcanzarlos. Tras completar la secuencia, debían regresar al punto de partida sin indicaciones visuales. El experimento incluyó dos escenarios: uno sin referencias permanentes y otro con un faro que funcionaba como punto fijo de orientación.
Los resultados mostraron que el cortisol afectó de forma directa la capacidad de orientación. Bajo su influencia, los participantes cometieron más errores al intentar localizar sus destinos y regresar al punto inicial, independientemente de la presencia de referencias visuales o de la complejidad de la ruta.
Las resonancias cerebrales también evidenciaron cambios en la actividad neuronal. En condiciones normales, un grupo de neuronas de la corteza entorrinal se activa siguiendo un patrón de cuadrícula durante las tareas de orientación. Estas neuronas, conocidas como células de cuadrícula, participan en la construcción de mapas espaciales internos.
Sin embargo, el patrón de actividad de estas células se volvió menos definido cuando los participantes recibieron cortisol. La alteración fue especialmente visible en los entornos sin puntos de referencia, donde la función de estas neuronas prácticamente desapareció.
Según explicó Akan, "Bajo estrés, el cerebro pierde la capacidad de utilizar eficazmente sus mapas de navegación internos".
El estudio también detectó un aumento de actividad en otra región cerebral, el núcleo caudado. De acuerdo con el investigador, este cambio sugiere que el cerebro intenta compensar la pérdida del sistema principal de navegación activando mecanismos alternativos.
En su análisis, Akan señaló: "Esto indica que el cerebro está intentando compensar la pérdida del principal sistema de navegación en la corteza entorrinal mediante estrategias alternativas".