Tensión en la OTAN tras la negativa de colaborar con EEUU para liberar Ormuz

Europa se distancia de la coalición naval propuesta por Estados Unidos tras el cierre del estrecho por fuerzas iraníes

Crece la división en la OTAN tras el rechazo europeo a formar una coalición naval para reabrir la vía marítima en el estrecho de Ormuz

La petición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para formar una coalición naval que proteja el tránsito de petroleros en el estrecho de Ormuz provocó divisiones entre los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Varios países europeos descartaron enviar buques de guerra o participar en una misión militar para reabrir esta ruta estratégica, bloqueada por Irán en medio de la guerra iniciada tras ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní.

Irán mantiene cerrado de facto el paso marítimo por donde circula cerca de una cuarta parte del petróleo mundial. El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente el 20% de las exportaciones globales de petróleo y gas licuado. Luego del cierre de facto por parte de las fuerzas iraníes, los precios del crudo han tocado máximos históricos en distintos mercados internacionales.

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Ante esta situación, el presidente estadounidense propuso crear una coalición naval para permitir el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz. Si bien Trump extendió el pedido a varios países como Australia, India, Japón, Corea del Sur y China, el mandatario centró gran parte de la presión sobre los miembros de la Alianza Atlántica.

Frente a la respuesta limitada de los aliados, Trump criticó públicamente la falta de compromiso internacional. "Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse", declaró el presidente estadounidense, quien insistió en la necesidad de ampliar la participación en la seguridad marítima de la zona.

A pesar de que Trump advirtió el domingo 15 de marzo que "si no hay respuesta, o si la respuesta es negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN", al día siguiente indicó que "no los presiona demasiado", porque "no necesitamos a nadie. Somos la nación más fuerte del mundo". Además, señaló que no lo hace porque los necesite, sino para ver cómo reaccionan. "Porque llevo años diciendo que si alguna vez los necesitamos, no estarán ahí".

Europa: "No es nuestra guerra"

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Varios gobiernos europeos rechazaron participar en una misión naval ofensiva. En Reino Unido, el primer ministro británico Keir Starmer reconoció la importancia económica de reabrir el paso marítimo, pero descartó el despliegue de buques de guerra.

El mandatario británico aseguró que el Reino Unido "no se dejará arrastrar a una guerra más amplia" con Irán y aclaró que cualquier iniciativa para restaurar la navegación "no será, y nunca se ha previsto que sea, una misión de la OTAN". El gobierno británico evalúa únicamente el uso de drones buscaminas ya desplegados en la región para tareas técnicas de apoyo.

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Otros aliados mantienen posiciones prudentes o en evaluación. La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha descartado el envío de fragatas para misiones de combate, señalando que Dinamarca no se sumará a una escalada que no tenga un mandato internacional claro. Aunque expresó una "apertura cautelosa", aunque descartó el envío de fragatas para misiones de combate.

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Los países bálticos también reaccionaron con cautela ante la propuesta estadounidense de desplegar una coalición naval en el estrecho de Ormuz. Lituania y Estonia manifestaron disposición a analizar la iniciativa, aunque subrayaron que cualquier decisión dependerá de conocer con mayor claridad los objetivos y el mando de la misión. Ambos gobiernos indicaron que, antes de considerar una participación, es necesario definir el alcance operativo y la estructura de liderazgo de la eventual operación internacional.

Por su parte, el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, calificó como "muy difícil" lanzar una misión exitosa a corto plazo y señaló que cualquier intervención requeriría primero una disminución de las tensiones en la región.

Mientras tanto, otras potencias militares rechazaron rotundamente la iniciativa. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue directo al declarar: "Quiero ser muy claro, Francia no está en guerra y no vamos a involucrarnos". París señaló que sus activos militares, incluido el portaaviones Charles de Gaulle, operan bajo mando nacional y con objetivos estrictamente defensivos.

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El gobierno francés informó además que trabaja en una misión alternativa de escolta marítima con carácter "pacífico y de acompañamiento" destinada a proteger buques comerciales sin participar en operaciones ofensivas.

Al ser consultado si habló con Macron, el presidente estadounidense aseguró que Francia, "entre una escala del 0 al 10, yo diría que es un 8. No es perfecto, pero así es Francia. No esperabamos perfección".

Alemania fue uno de los países más firmes en su rechazo a participar en operaciones armadas en el Golfo Pérsico. El canciller Friedrich Merz declaró que "Alemania no está ni estará" involucrada en una guerra contra Irán. También afirmó: "Alemania no forma parte de esta guerra y tampoco queremos formar parte de ella".

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Respecto a la seguridad en el estrecho de Ormuz, Merz fue claro al señalar: "No participaremos con medios militares para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz". El canciller añadió que "la OTAN es una alianza defensiva, no intervencionista".

España adoptó una postura similar. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, afirmó: "España no participará en ninguna operación militar en el estrecho de Ormuz". El diplomático subrayó que la prioridad del gobierno español es "que la guerra se detenga". El país ibérico ha sido uno de los más irreverentes ante Estados Unidos desde que inició la guerra, negándose también a prestar sus bases militares a las tropas norteamericanas.