Sin luz y sin salida: Estados Unidos pone fin a acuerdos con Cuba si sigue Díaz-Canel

Mientras millones de cubanos permanecen sin electricidad, EEUU exige la salida de Díaz-Canel para reactivar el diálogo bilateral

Cuba registra su sexto apagón nacional en año y medio mientras la presión internacional crece y Washington redibuja su política hacia La Habana

La isla de Cuba atraviesa su sexta desconexión eléctrica nacional en menos de dos años, al tiempo que Estados Unidos condiciona toda negociación futura a un relevo en el poder. Según The New York Times, Washington transmitió al régimen cubano que no habrá acuerdo posible mientras Miguel Díaz-Canel permanezca en la presidencia.

Desde enero de 2026, el país caribeño enfrenta una crisis energética sin precedentes, agravada por un bloqueo petrolero impulsado por la Casa Blanca tras la captura del dictador venezolano, Nicolás Maduro. El Ministerio de Energía y Minas de Cuba confirmó que el último apagón dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas y las causas aún se encuentran bajo investigación. En este escenario, las autoridades estadounidenses consideran que el liderazgo actual no ofrece condiciones mínimas para implementar reformas estructurales.

Las fuentes consultadas por el medio estadounidense señalaron que la propuesta no implica, por ahora, un ultimátum ni exige el fin del sistema comunista, pero sí un cambio claro en la cúpula política de la isla. "Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella", afirmó Donald Trump el lunes 16 de marzo durante una comparecencia en la Casa Blanca.

En paralelo al colapso energético, las conversaciones diplomáticas entre ambos países retomaron un rumbo estratégico. La administración estadounidense sugirió que el retiro de Díaz-Canel podría abrir la puerta a un nuevo ciclo de relaciones bilaterales. Entre las condiciones planteadas están la apertura económica a inversiones extranjeras y la liberación de presos políticos.

Por su parte, el régimen cubano reconoce el desgaste de la figura presidencial, pero busca evitar la percepción de estar cediendo ante presiones externas. En los últimos meses, funcionarios como Óscar Pérez-Oliva Fraga, vice primer ministro y sobrino nieto de Fidel Castro, comenzaron a tener mayor visibilidad pública como posibles figuras de sucesión.

El deterioro del sistema eléctrico sigue impactando directamente en la vida cotidiana de la población cubana. En algunas provincias, los cortes de luz superan las 40 horas consecutivas y paralizaron actividades clave como el transporte público, las cirugías programadas y el acceso a internet. La estatal Unión Eléctrica confirmó que nueve de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio, lo que limita drásticamente la generación de energía.

Diversos expertos advierten que la recuperación del Sistema Energético Nacional necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, una inversión que la economía cubana no está en condiciones de afrontar. Desde 2020, la isla registró una contracción económica superior al 15%, acompañada por inflación, desabasto y migración masiva.

En este contexto de asfixia interna, la presión de Estados Unidos se perfila como un factor clave en el posible cambio de liderazgo. Las autoridades de La Habana iniciaron contactos con emisarios estadounidenses, aunque reiteraron que cualquier diálogo debe respetar la soberanía del país.