El ex primer ministro canadiense sugirió a las partes negociantes mantenerse firme ante los planteamientos de Trump en el contexto de la revisión del T-MEC
La revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) avanza apropiadamente, aunque no en el mejor contexto. Los comentarios del presidente Donald Trump, quien ha cuestionado el tratado y lo ha considerado "irrelevante" para Estados Unidos, mantienen una presión omnipresente entre las partes de camino al 1 de julio, cuando tendrá lugar la revisión conjunta.
En este escenario, el exprimer ministro canadiense Justin Trudeau pidió a México y Canadá responder con firmeza, evitando una "sobrerreacción" ante el mandatario estadounidense.
"Mi consejo es no sobrerreaccionar. Es fundamental mantener la calma ante cada 'propuestita' o comentario que surja en el marco de las revisiones comerciales. Debemos enfocarnos en la estabilidad a largo plazo y no dejarnos distraer por el ruido político momentáneo", afirmó.
Durante la 89° Convención Bancaria, celebrada en Cancún, Quintana Roo, Trudeau señaló que el proceso en curso debe asumirse como una revisión y no como una renegociación. El exmandatario afirmó que es clave mantener una postura coordinada entre ambos países, bajo la premisa de que "la unidad es palanca", y recomendó cautela frente a cada planteamiento de Trump en las negociaciones.
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El calendario de revisión del T-MEC contempla decisiones relevantes para su vigencia. Trudeau explicó que "si se logra un consenso este año, el T-MEC tendrá vigencia hasta 2042; en caso contrario, el plazo alcanzará solo hasta 2036, una decisión que marcaría el rumbo comercial regional para la próxima década".
Equipos técnicos de México y Estados Unidos iniciaron el 18 de marzo reuniones en Washington para evaluar aspectos puntuales del acuerdo. Por su parte, Canadá sostuvo consultas de alto nivel con Estados Unidos el 6 de marzo, como parte de las negociaciones previas a la revisión conjunta.
El ex primer ministro subrayó la necesidad de establecer límites claros en la negociación, al advertir que Trump está habituado a "negociaciones duras" y espera que sus contrapartes defiendan sus intereses. A su vez, insistió en que el mayor obstáculo es la incertidumbre generada en torno a su futuro, la cual calificó como parte de una estrategia de Washington.
Esa incertidumbre, indicó, impacta decisiones de inversión de largo plazo en la región. Trudeau advirtió que las inversiones se planifican a 20 o 25 años y dependen de reglas claras, por lo que la falta de certidumbre afecta tanto a México y Canadá como a Estados Unidos.
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En su intervención, Trudeau destacó que el peso económico del bloque norteamericano es enorme, señalando que la relación entre México, Estados Unidos y Canadá representa el 30% del producto interno bruto global. Asimismo, resaltó las fortalezas complementarias de ambos socios, al afirmar que "Canadá siempre ha tenido más recursos naturales que población para aprovechar el comercio, México cuenta con una combinación maravillosa y un potencial increíble para crecer".
Trudeau también hizo referencia al contexto global como una presión extra al proceso de revisión. "Todo lo que está sucediendo en el mundo tiene un impacto significativo en las familias y las personas de manera entendible se sienten muy ansiosas por el futuro y mucho tiene que ver con la ansiedad económica". En ese sentido, advirtió que limitar el tratado puede ser perjudicial para la economía regional.
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Trump, quien fue uno de los principales impulsores del acuerdo durante su primera presidencia, calificó recientemente al T-MEC como "irrelevante" y afirmó que "no ofrece ninguna ventaja real" a Estados Unidos. El mandatario estadounidense también sostuvo que su país no necesita manufactura proveniente de México o Canadá, y ha sugerido retornar la producción a territorio estadounidense.