Sheinbaum reconoce un posible rechazo del plan B y habla sobre la opción de un plan C

Presidenta reconoce que aprobación depende del Senado y sostiene ejes de la reforma electoral

Sheinbaum admite posible rechazo del Plan B en Senado y evita definir Plan C mientras defiende reducción de privilegios en reforma electoral

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la aprobación del Plan B de la reforma electoral depende ahora exclusivamente del Senado y reconoció la posibilidad de que la iniciativa sea rechazada, sin confirmar la existencia de un plan alternativo inmediato.

Durante su conferencia del 24 de marzo desde Palacio Nacional, la mandataria reiteró que la propuesta enviada al Congreso responde a dos ejes principales vinculados con ajustes institucionales y mecanismos de participación. En ese contexto, señaló: "Lo principal del Plan B es lo que significa la cuarta Transformación, que es erradicar privilegios, disminuir privilegios y particularmente de los funcionarios públicos".

La presidenta recordó que la iniciativa incluye límites salariales para servidores públicos, reducción de regidores en municipios y control del gasto en congresos locales. También contempla cambios en la revocación de mandato. Sobre este punto, indicó: "que la revocación de mandato, en caso de solicitarse, pueda no sólo ser en el cuarto año, sino en el tercero".

En relación con el proceso legislativo, Sheinbaum subrayó que la decisión final corresponde a los legisladores. Al referirse a la votación en el Senado, declaró: "Pues depende de los senadores. Yo no estoy tras los senadores uno por uno para ver cómo van a votar".

Ante cuestionamientos sobre la viabilidad de la reforma, la mandataria reconoció que existe la posibilidad de que no sea aprobada. En ese sentido, expresó: "Sí, es que es igual que el Plan A. Yo tengo una responsabilidad con el pueblo a la que no voy a renunciar nunca".

¿Hay un plan C?

Sobre un eventual rechazo, la presidenta evitó confirmar la preparación de una nueva estrategia legislativa. Al ser consultada sobre un posible Plan C, respondió: "No sé, habría que ver". Pero además dejó flotando la posibilidad de que el plan B no prospere: "no creo que vayan a votar en contra de eliminar privilegios".

La mandataria confirmo que el Partido del Trabajo (PT) comenzó a mostrar nuevamente diferencias con el plan B. De todas formas, envió un mensaje a los senadores, ubicando al pueblo mexicano como el principal solicitante de esta reforma.

"Tienen derecho a tener diferencia. Nadie dice que todos deben asumir lo que dice la presidenta, pero también la gente ve como votan todos. Pues no es el PT, es el PRI, es el PAN, es Movimiento Ciudadano. Se van a oponer a que se acaben los privilegios de los consejeros electorales. A ver, vamos a ver", afirmó.

Sheinbaum también señaló que la propuesta aborda la estructura de ingresos de funcionarios y legisladores, así como el uso de recursos públicos. Expuso que el objetivo es redirigir el gasto hacia servicios y obras mediante la reducción de percepciones consideradas excesivas dentro del sector público.

El avance legislativo del Plan B ocurre en un contexto de negociaciones intensas en el Senado, donde el dictamen fue ajustado en aspectos técnicos y circula para su discusión en comisiones. El proceso exige mayoría calificada, posterior aprobación en la Cámara de Diputados y el aval de al menos 17 congresos estatales antes del límite legal.

Sin embargo, persisten diferencias entre fuerzas políticas, particularmente en torno a la revocación de mandato y la integración de cabildos, lo que ha generado advertencias sobre el riesgo de que la iniciativa no prospere pese a los ajustes alcanzados.