Plan B electoral avanza sin consulta por firmas para revocación en 2027 y genera críticas tras aprobación en Senado y postura de Sheinbaum en México
La aprobación del Plan B electoral en el Senado la noche del 25 de marzo de 2026 dejó fuera las disposiciones en materia de revocación de mandato, que habrían permitido a la ejecutiva federal adelantar ese mecanismo para el 2027. Esto generó cuestionamientos sobre los mecanismos de participación incluidos en la reforma.
En México, durante la discusión legislativa en la Cámara de Senadores, el paquete de reformas avanzó en sus componentes principales enfocados en la reducción de privilegios dentro del sistema electoral. Sin embargo, no se aprobó el mecanismo que permitiría activar la consulta de revocación de mandato a petición ciudadana en el proceso intermedio. La senadora Lizeth Sánchez García, del Partido del Trabajo (PT) defendió que la revocación y las elecciones "son mecanismos con propósitos distintos" y advirtió que mezclar ambos procesos "corre el riesgo de distorsionar su sentido democrático",
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se refirió a la decisión del Senado y calificó como negativa la exclusión de este instrumento. En ese sentido, declaró en la conferencia matutina del 26 de marzo de 2026: "Entonces, esa parte (de los privilegios) ya se aprobó, la otra...pues ya no se aprobó. Yo pienso que es malo para el país que no se haya aprobado. Pero bueno, así lo decidieron (los senadores)", mencionó la mandataria federal.
De acuerdo con lo expresado por la titular del Ejecutivo, la revocación de mandato permanece como figura vigente en el marco constitucional, aunque sin el ajuste propuesto para que pudiera ser solicitada mediante firmas en elecciones intermedias. La propuesta buscaba ampliar los mecanismos de participación directa en el calendario electoral.
Según lo planteado en el debate, algunos partidos políticos no respaldaron la inclusión de esta modalidad, al considerar distintos escenarios sobre sus efectos en la competencia electoral. La mandataria señaló que, desde su perspectiva, existía temor entre fuerzas políticas sobre posibles resultados derivados de esa consulta.
El Plan B electoral incluye modificaciones orientadas a la reorganización de estructuras y recursos dentro del sistema electoral mexicano, con énfasis en la reducción de privilegios, uno de los puntos que sí fue aprobado en el Senado.