Argentina logra su menor nivel de pobreza en años, aunque 13 millones siguen afectados

Tras un año de ajustes y desinflación, el país registró la pobreza más baja desde 2018

Mientras la pobreza general descendió, los hogares con menores de 14 años siguen siendo los más afectados por debajo de la línea básica de ingresos

Después de un año atravesado por la inflación y una serie de reformas económicas, Argentina registró una disminución relevante en sus niveles de pobreza. Según cifras oficiales correspondientes al segundo semestre de 2025, la pobreza se ubicó en 28,2%, lo que representa el valor más bajo en siete años y afecta a 13,5 millones de personas en todo el país.

En su último informe, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reportó que la indigencia descendió al 6,3% de la población en centros urbanos. Ambas cifras reflejan una mejora en comparación con el mismo periodo de 2024, cuando la pobreza alcanzó el 38,1% y la indigencia el 8,2%.

La medición se basa en la capacidad de los hogares para cubrir el valor de dos canastas de consumo: la Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza, y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), la cual fija el umbral de indigencia. En el periodo analizado, los ingresos familiares aumentaron 18,3%, mientras que el costo de la CBT creció 11,3% y el de la CBA, 11,9%. Esta diferencia permitió a más hogares superar las líneas de referencia.

El informe revela, sin embargo, que la mejora no ha sido uniforme en todo el país. En el Noreste (NEA) y en Cuyo, la pobreza superó el 32%, mientras que en la Patagonia fue del 25,4%. En el Gran Buenos Aires, donde se concentra una parte importante de la población urbana, el promedio fue de 28,3%, con diferencias marcadas entre la ciudad capital y los partidos del conurbano.

Los menores de edad continúan siendo el grupo más afectado por la pobreza. El 41,3% de las personas entre 0 y 14 años viven en hogares que no alcanzan a cubrir la CBT. En los grupos de 15 a 29 años y de 30 a 64 años, los valores fueron de 32,6% y 24,6%, respectivamente. En la población de 65 años o más, el índice fue de 9,7%.

A nivel estructural, la brecha entre ingresos y consumo básico se mantiene alta. El ingreso promedio de los hogares pobres fue de $783.493, frente a una canasta total valorada en $1.219.130, lo que refleja una diferencia del 35,7%. No obstante, esta distancia se redujo en comparación con el semestre anterior.

Con relación al primer semestre, la reducción de la pobreza abarcó a 1,54 millones de personas en todo el país. La comparación interanual muestra una baja de 11,4 millones respecto al pico del 52,9% registrado a inicios de 2024. También se contabilizó una reducción de 269 mil personas en situación de indigencia.

El descenso se vinculó con una combinación de factores, entre ellos la desaceleración inflacionaria, el crecimiento de ingresos no registrados, y el mantenimiento de transferencias sociales directas. Estos elementos permitieron que ciertos sectores vulnerables recuperaran capacidad de compra frente al valor de las canastas.