Un análisis de Irán Internacional advierte crisis política en Irán con mayor control militar, tensiones internas y riesgo creciente de colapso económico
Irán vive una lucha interna por el poder que se intensifica con la crisis económica y se agrava con el creciente dominio de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) sobre las decisiones clave del país. Un análisis de Iran International identifica un cambio estructural en el sistema político iraní, donde el equilibrio entre instituciones civiles y centros de poder no electos muestra señales de ruptura.
De acuerdo con el informe del medio opositor al régimen iráni, este escenario representa la convulsión política más significativa desde la revolución de 1979 cuando gobernó el último sha (rey) Mohammad Reza Pahlavi. La combinación de guerra, presiones económicas y un vacío de liderazgo impulsa un proceso que desplaza el modelo tradicional hacia una estructura con mayor influencia militar en la toma de decisiones estratégicas.
En ese contexto, las tensiones entre el presidente Masoud Pezeshkian y la cúpula de la Guardia Revolucionaria reflejan la fragmentación del poder. El análisis indica que el mandatario advirtió que, sin un alto el fuego, la economía podría "colapsar por completo en cuestión de semanas", lo que evidencia la urgencia de la situación financiera.
Mientras tanto, el comportamiento de la CGRI apunta en una dirección distinta. Según el análisis, sus líderes han reforzado su presencia en posiciones clave y han limitado la capacidad del gobierno civil para intervenir en decisiones relevantes. Las disputas sobre nombramientos estratégicos, así como el bloqueo de candidatos, muestran una resistencia abierta a ceder control institucional.
Otro elemento central radica en el debilitamiento del sistema dual de gobierno iraní. Durante décadas, este modelo permitió la coexistencia entre autoridades electas y organismos de seguridad con amplia autonomía. Sin embargo, el análisis sostiene que esta estructura se está desmoronando, dando paso a una mayor concentración de poder en manos de actores militares.
Por otro lado, si bien el informe no lo describe, NotiPress considera el peso de la diplomacia internacional. En Estados Unidos la justicia ha sido clara con respecto a las fuerzas militares del régimen islámico al incautar inmuebles bajo acusaciones de lavado de dinero. Argentina endureció su postura al declarar a Ia Guardia Revolucionaria Islámica terrorista. Tras los dos atentatos terroristas en 1992 y 1994 y luego de la muerte del fiscal Nisman en 2015, la justicia también mostró el lado oscuro de la CGRI en gobiernos de diferentes banderas políticas.
Las condiciones económicas agravan este proceso. Años de sanciones internacionales, inflación persistente y debilidades estructurales redujeron la capacidad de respuesta del Estado. Sectores clave de la economía permanecen bajo control de entidades vinculadas al aparato estatal y a la Guardia Revolucionaria, lo que limita la competencia y refuerza su influencia.
A nivel político, también surge incertidumbre en torno al liderazgo futuro. El informe menciona el caso de Mojtaba Khamenei, cuyo posible ascenso responde más a presiones internas que a una autoridad consolidada. Este factor incrementa la fragmentación en la toma de decisiones y fortalece el papel de las élites de seguridad.
Así, en el plano internacional, este cambio ya tiene efectos visibles. Actores externos interactúan cada vez más con figuras asociadas al aparato de seguridad en lugar de autoridades civiles, lo que modifica la dinámica diplomática del país. Esta tendencia confirma el desplazamiento del centro de poder hacia estructuras militares. Incluso, el principe herededo del último sha, Reza Pahlavi, tiene un plan post regimen iraní.
El análisis concluye que Irán atraviesa una transformación profunda caracterizada por el debilitamiento institucional, el avance del control militar y un sistema enfocado en la supervivencia ante un entorno de crisis sostenida.