Orbán dejó el poder después de 16 años y su derrota abrió en Argentina una nueva disputa por el sentido político de ese viaje oficial
La derrota de Viktor Orbán en Hungría cambió de inmediato el sentido político de una foto reciente. Mientras el Gobierno argentino felicitó al presidente electo Péter Magyar, en la oposición volvieron las críticas a Javier Milei por su cercanía con el líder saliente durante la visita oficial que realizó hace pocas semanas a Budapest.
Ese cambio de escenario convirtió un gesto diplomático en un nuevo foco de debate interno. La relación que Milei había mostrado con Orbán, tanto en encuentros públicos como en actividades políticas, quedó bajo otra lectura después de la salida del mandatario húngaro, que dejó el poder tras 16 años al frente del país.
Pablo Quirno fue el encargado de fijar la posición oficial luego de la victoria de Magyar. El canciller escribió: "Felicitaciones a Péter Magyar por su triunfo en las elecciones de Hungría. Desde el Gobierno argentino reafirmamos la voluntad de seguir fortaleciendo la significativa relación bilateral que el presidente Javier Milei construyó y se ve reflejada en su reciente e histórica visita a Budapest".
En el mismo mensaje, el funcionario destacó el vínculo previo con la administración saliente. Quirno sostuvo que la Cancillería argentina "valora especialmente el entendimiento alcanzado" con el Gobierno de Orbán y agradeció "su hospitalidad y colaboración". También añadió: "Le deseamos todo el éxito en su rol como Líder de la Oposición y seguiremos profundizando nuestros vínculos y promoviendo una agenda común para el crecimiento de ambos países".
La secuencia reciente entre Milei y Orbán explica por qué la reacción política no tardó en aparecer. Ambos se habían mostrado juntos primero en Washington, durante una reunión vinculada al espacio conservador internacional llamado La Junta de la Paz que impulsa Donald Trump, y luego en Budapest, donde el presidente argentino viajó para reunirse con el entonces primer ministro y participar de la CPAC.
Durante esa visita, Milei dejó expuesta una sintonía política con Orbán en temas migratorios, de seguridad y de posicionamiento frente a Europa. Esa afinidad ya había quedado reflejada en apariciones públicas, reuniones bilaterales y gestos compartidos que el oficialismo mostró como parte de su estrategia internacional.
La oposición aprovechó el resultado electoral húngaro para cuestionar ese acercamiento. El diputado Esteban Paulón afirmó: "La derrota de Orban en Hungría y el triunfo de Magyar es una gran noticia para la democracia en Europa y el mundo. La caída de la extrema derecha puede marcar el inicio del fin de un proceso que hizo de la xenofobia, la homofobia y el odio sus banderas". La diputada Myriam Bregman, por su parte, resumió su crítica con otra frase breve: "otro amiguito de Milei que pierde las elecciones".
Al recibir a Milei, Orbán también había subrayado el peso político de la visita argentina. En su encuentro con Milei expresó: "Es la primera vez en la historia de nuestras naciones que un presidente americano visita Hungría. Tampoco ocurrió algo así en Europa y durante tanto tiempo no hubo ningún presidente de Argentina en Hungría".
Con ese antecedente todavía fresco, el cambio de mando en Hungría reactivó una discusión política que en Argentina quedó atada a un viaje muy reciente. El Gobierno buscó sostener la relación bilateral con el nuevo presidente, mientras la oposición convirtió la caída de Orbán en un argumento para volver a cuestionar los alineamientos internacionales y la cercanía de Milei con el mandatario saliente.