La empresa compartió un polémico manifiesto en el cual aboga por una industria tecnológica abocada a la defensa nacional y aplaude el legado de "ciertas culturas"
Palantir volvió a colocar su visión política en el centro de la discusión tecnológica. Esta vez puso en el centro de la escena a Silicon Valley, argumentando que tiene una "deuda moral con el país".
La compañía de software y big data difundió en X un resumen de 22 tesis basado en The Technological Republic, el libro de su director ejecutivo Alexander C. Karp junto con Nicholas W. Zamiska, director de asuntos corporativos y asesor legal de Palantir. El contenido plantea que Silicon Valley debe recuperar un vínculo más estrecho con el Estado, especialmente en defensa y seguridad, y sostiene que el software será decisivo en la competencia geopolítica del siglo XXI.
La publicación generó reacciones inmediatas en medios, gobiernos y redes por su tono extremista, y nacionalista. Parte de la polémica se debe a que, en algunos tramos, el texto da lugar a diferentes interpretaciones. Las tesis tocan varios temas, entre ellos: las armas de inteligencia artificial, el poderío estadounidense, el papel que deben cumplir los gigantes tecnológicos y también críticas al pluralismo contemporáneo.
El debate se amplió en Reino Unido y Europa, donde legisladores y analistas cuestionaron la idoneidad de la empresa para contratos públicos vigentes.
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El mensaje difundido por Palantir retoma una idea central del libro de Karp: la industria tecnológica estadounidense habría abandonado proyectos de interés estratégico para el país para concentrarse en productos de consumo y mercados menos estratégicos.
Tanto la sinopsis editorial como reseñas del libro describen esa tesis como un llamado a restablecer la cooperación entre ingeniería, gobierno y seguridad nacional. Sin embargo, las críticas apuntan a que el verdadero deseo de Palantir es un mundo dominado por un Estados Unidos autoritario y controlado por empresas de vigilancia tecnológica.
En términos generales, la tesis aborda diferentes aspectos, entre ellos, seguridad, defensa, tecnología, geopolítica y cultura:
El texto también hace una crítica histórica al indicar que Alemania y Japón no deberían haberse desarmado después de la Segunda Guerra Mundial. Según el manifiesto, ambos "están pagando un precio muy alto". Por otro lado, habla acerca de "ciertas culturas" que produjeron "maravillas", pero que se encuentran censuradas por un dogma que las prohíbe.
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Entre los efectos que produjo el manifiesto, los diputados británicos describieron el texto como las "divagaciones de un supervillano" y pidieron revisar contratos públicos de la empresa en el Reino Unido.
La reacción académica también fue inmediata. Cas Mudde, investigador neerlandés especializado en populismo y extremismo político, calificó la postura del documento como "tecnofascista" y señala que el manifiesto deteriora la reputación de Palantir para otros países.
Palantir es una compañía de software enfocada en análisis de datos, defensa y operaciones gubernamentales. En su propia presentación corporativa, sostiene que sus plataformas sirven como sistemas operativos centrales para clientes del sector público y privado. La empresa afirma que su software opera en tiempo real para gobiernos y compañías "desde las plantas de producción hasta las primeras líneas de combate".
En Estados Unidos, Palantir es un contratista tecnológico de alta sensibilidad para defensa, seguridad e infraestructura estatal; en otros países, su papel suele concentrarse en salud pública, policía, defensa y análisis de datos gubernamentales. Por eso la empresa genera interés político: no vende solo software empresarial, sino herramientas que operan cerca del núcleo de funciones estatales.