Pagos récord por turnos urgentes muestran cómo navieras y petroleras ajustan sus decisiones ante el cierre casi total del estrecho de Ormuz en la región
El bloqueo casi total del estrecho de Ormuz movió rutas, encareció tiempos y colocó al Canal de Panamá en una posición comercial más relevante. La vía interoceánica se volvió una alternativa para buques energéticos que buscan evitar una zona afectada por tensiones militares, restricciones de paso y riesgos operativos.
Desde hace cerca de dos meses, el cierre parcial de Ormuz modificó decisiones logísticas de navieras, petroleras y compradores de combustible. Esa ruta marítima concentra cerca del 20% del petróleo mundial, por lo cual cualquier interrupción altera precios, contratos y tiempos de entrega.
El Canal de Panamá se beneficia porque conecta el océano Atlántico con el Pacífico y permite mover cargamentos desde América hacia Asia. En este escenario, empresas comenzaron a comprar combustible en Estados Unidos, Guyana y Brasil para evitar el tránsito por Medio Oriente.
La presión aumentó sobre los cupos de paso, especialmente para barcos sin reservación previa. Empresas con urgencia pagaron hasta 4 millones de dólares en subastas para cruzar antes por el canal, según información atribuida a las autoridades del Canal de Panamá.
En condiciones habituales, los buques reservan su tránsito y pagan una tarifa según tamaño y tipo de embarcación. Ese monto suele ubicarse entre 300.000 y 400.000 dólares, mientras las subastas adicionales antes rondaban entre 250.000 y 300.000 dólares.
Bajo esa presión, el promedio de las subastas llegó a rangos de 400.000 o 425.000 dólares. Algunos casos extremos superaron los 3 millones de dólares, además de la tarifa regular por atravesar la vía panameña.
La situación en Medio Oriente afectó principalmente a Asia, destino de más del 80% del petróleo que suele atravesar Ormuz. Países y empresas de la región buscaron proveedores alternativos para reducir riesgos de suministro y evitar demoras en cargas críticas.
Ese cambio explica por qué Panamá aparece como ganador operativo dentro de la crisis marítima. El canal no absorbe todo el comercio desplazado, pero sí capta rutas que necesitan conectar productores americanos con compradores del Pacífico.
La ventaja para Panamá también surge del sistema de subastas, diseñado para asignar espacios disponibles a buques sin reserva. Cuando la urgencia aumenta, las empresas ofrecen montos más altos para evitar sanciones, pérdidas comerciales o incumplimientos de entrega.
El mayor movimiento no implica que el canal reemplace al estrecho de Ormuz en el comercio petrolero global. Los superpetroleros conocidos como Very Large Crude Carriers, capaces de transportar hasta dos millones de barriles, no pueden cruzar por sus instalaciones.
Aun con esa limitación, la vía panameña gana relevancia para cargamentos medianos, combustibles refinados y rutas reconfiguradas entre América y Asia. Esa función explica el aumento de ingresos, pagos urgentes y demanda de cupos durante la crisis.