El acuerdo UE Mercosur entra en vigor de forma provisional abriendo paso a rebajas arancelarias para 720 millones de consumidores
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur entró en vigor de forma provisional este viernes 1 de mayo de 2026, mientras sigue pendiente un fallo judicial sobre su legalidad en la UE. El pacto elimina aranceles en más del 90% del comercio entre ambos bloques y crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo.
El tratado fue cerrado por Bruselas en enero de 2026, tras más de 25 años de negociaciones entre la Unión Europea y los países del Mercosur. Después de su aprobación, el Parlamento Europeo lo remitió al máximo tribunal de la Unión Europea para que se pronuncie sobre la legalidad del acuerdo.
Si el organismo europeo falla en contra, el pacto quedará suspendido. Mientras tanto, el Consejo de la UE tiene la facultad legal de autorizarlo antes de la ratificación parlamentaria para evitar retrasos económicos.
La aplicación provisional abre un mercado transatlántico valuado en 22 billones de dólares y con 720 millones de consumidores potenciales. En conjunto, la Unión Europea y Mercosur representan cerca del 30% del PIB mundial. Algunos países prevén aumentar sus exportaciones en más de 10% para 2038, una vez que el acuerdo se implemente por completo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la puesta en marcha del tratado. "Se ha invertido mucho trabajo para sacar adelante este acuerdo histórico; ahora ha llegado el momento de dedicar el mismo esfuerzo a garantizar que nuestros ciudadanos y empresas cosechen sus beneficios de inmediato", declaró. También añadió: "Desde el primer día, se reducen los aranceles y se abren nuevas oportunidades de mercado".
El pacto favorece las exportaciones europeas de automóviles, vino, queso, productos farmacéuticos y tecnología hacia los países sudamericanos. Al mismo tiempo, facilita la entrada en Europa de carne de vacuno, aves de corral, azúcar, arroz, miel, soja, frutas y minerales procedentes de Sudamérica.
Al tratarse de productos primarios, las resistencias europeas se concentran en sectores agrícolas y grupos ecologistas. Francia encabeza parte de la oposición, ante el temor de que algunos agricultores resulten perjudicados por la competencia de productos sudamericanos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, exigió salvaguardias para prevenir perturbaciones económicas, mayores controles a las importaciones en puertos de la UE y nuevas regulaciones en países del Mercosur, incluidas restricciones al uso de pesticidas. La postura de Francia luego fue compartida por otras naciones como Polonia, Irlanda y Austria.
El acuerdo mantiene cláusulas de salvaguardia económica para que los países europeos protejan algunos sectores frente a la competencia excesiva. Entre las áreas mencionadas figuran la avicultura, la carne de vacuno, el azúcar y la fruta. Estas disposiciones forman parte del esquema gradual de eliminación de barreras comerciales y aranceles.
En Sudamérica, pese a las diferencias, todos los mandatarios apoyaron el tratado. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó un decreto para validar el acuerdo en su país. Durante una ceremonia en Brasilia, afirmó: "Nada mejor que creer en el ejercicio de la democracia, en el multilateralismo y en las relaciones cordiales entre las naciones". Lula presentó el pacto como una respuesta a los aranceles unilaterales impuestos el año anterior por Donald Trump.
La entrada en vigor será acompañada por conversaciones entre Von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y los líderes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Este 1 de mayo se llevará a cabo una videoconferencia de alto nivel para formalizar el inicio de la aplicación provisional del acuerdo comercial.