La Estrategia Nacional Antidrogas 2026 de Estados Unidos fija metas para combatir el narcotráfico y pone en el centro de la escena a México
Casi medio millón de estadounidenses murieron por sobredosis o envenenamiento por drogas en los últimos cinco años. Así lo indica la Estrategia Nacional Antidrogas 2026 publicada por la Casa Blanca el 4 de mayo.
A partir de ese dato, el Gobierno de Estados Unidos presentó un plan centrado en reducir la oferta de drogas ilícitas, atacar cadenas globales de suministro y prevenir el consumo dentro de su territorio.
La estrategia, publicada en Washington, plantea una respuesta de gobierno completo frente al fentanilo, la metanfetamina, la cocaína y otras sustancias. El documento divide su enfoque en dos frentes:
El plan también introduce una lectura de seguridad nacional. Estados Unidos señala que las organizaciones criminales transnacionales y las organizaciones terroristas extranjeras explotan cadenas comerciales, rutas fronterizas, plataformas digitales y sistemas financieros para mover drogas, precursores químicos, armas y ganancias ilícitas.
Entre sus metas operativas, la estrategia fija objetivos para decomisos, desmantelamiento de organizaciones criminales, incautación de armas y control de precursores químicos. En drogas incautadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), el documento toma como base 807 mil 131 libras en 2024 y plantea llegar a 887 mil 844 libras en 2026.
La administración de Donald Trump señala diferentes países y planes de trabajo para aplicar en cada uno. Entre ellos, México figura como una prioridad.
"Priorizaremos las líneas de acción que impulsen (...) a México a eliminar la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio, la seguridad y la protección de Estados Unidos a través de sus estructuras extraterritoriales de mando y control", indica el documento.
La frontera suroeste aparece como el punto principal de la amenaza sintética. El documento describe la línea terrestre de casi 2 mil millas con México como el corredor principal para drogas ilícitas que representan el mayor riesgo para vidas estadounidenses. También atribuye a cárteles mexicanos la producción y tráfico masivo de fentanilo y metanfetamina.
La estrategia señala líneas de trabajo para que México incremente la incautación de precursores, reduzca la producción y elimine la capacidad de los cárteles para amenazar territorio, seguridad y protección estadounidenses mediante estructuras de mando y control extraterritoriales.
"El Departamento de Estado… en coordinación con el Departamento de Justicia y con apoyo del Departamento de Guerra, liderará los esfuerzos diplomáticos y del sector judicial para asegurar una cooperación robusta, sostenida y medible por parte del gobierno de México para identificar y desmantelar organizaciones criminales transnacionales y organizaciones terroristas extranjeras que operan en su territorio" señala la estrategia.
La presión también alcanza a empresas. El documento plantea sanciones económicas y acciones penales contra entidades comerciales, extranjeras o nacionales, que faciliten la producción o tráfico ilícito de drogas mediante cadenas de suministro vulnerables.