Amazonía se acerca a punto irreversible por deforestación y cambio climático

Un estudio publicado en Nature advierte que dos tercios de la selva podrían degradarse si la tala supera niveles críticos

Con la pérdida de árboles, el Amazonas debilita su ciclo de lluvias y reduce su capacidad para capturar dióxido de carbono

La Amazonía enfrenta un riesgo acelerado de degradación irreversible por la combinación entre deforestación y calentamiento global. Un nuevo estudio publicado en Nature advierte que alrededor de dos tercios de la selva podrían transformarse en bosques degradados o ecosistemas similares a la sabana si la pérdida forestal supera niveles críticos.

Publicada el 6 de mayo de 2026, la investigación fue elaborada por el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK). Sus autores estiman que una deforestación de entre 22% y 28% podría activar cambios masivos con un calentamiento global de apenas 1,5 a 1,9 °C.

Actualmente, entre 17% y 18% de la Amazonía ya se perdió, de acuerdo con los datos citados por la investigación. Sin nueva deforestación, una degradación de esa escala ocurriría probablemente con temperaturas mucho más altas, entre 3,7 y 4 °C.

Cómo se debilita el ciclo de lluvias

El principal motivo está en el sistema de humedad que sostiene al mayor bosque tropical del planeta. Los árboles absorben agua del suelo y liberan vapor hacia la atmósfera, donde luego vuelve a caer como lluvia sobre la cuenca amazónica.

Hasta la mitad de las precipitaciones amazónicas proviene del agua reciclada por los propios árboles. Cuando grandes áreas son taladas, ese ciclo pierde fuerza, aumentan las sequías y otras zonas forestales quedan más expuestas a incendios y degradación.

La deforestación no afecta únicamente el área donde ocurre la pérdida de árboles. Arie Staal, profesor adjunto de la Universidad de Utrecht y coautor del estudio, señaló que regiones ubicadas a cientos o miles de kilómetros también pueden perder resiliencia por efectos de sequía en cadena.

Ese mecanismo convierte a la Amazonía en un sistema conectado por flujos de humedad. Si una parte pierde cobertura forestal, disminuye el transporte de vapor de agua hacia otras zonas, lo cual reduce lluvias y debilita la capacidad de recuperación del bosque.

Consecuencias para el clima y la biodiversidad

La degradación amazónica tendría efectos sobre la captura de carbono, el ciclo del agua y la conservación de especies. La selva funciona como sumidero de carbono, regula humedad y alberga una de las mayores concentraciones de biodiversidad terrestre.

Si grandes áreas pierden su estructura forestal, el ecosistema absorbería menos dióxido de carbono y podría liberar más emisiones asociadas a incendios, sequías y pérdida de vegetación. Ese cambio reduciría una barrera natural frente al aumento de temperatura global.

Los cambios también podrían afectar lluvias necesarias para agricultura, disponibilidad de agua y estabilidad de ecosistemas conectados por la circulación atmosférica. El Instituto Potsdam señaló en investigaciones previas que la pérdida forestal amazónica puede intensificar el calentamiento global y sus consecuencias.

Según los autores del estudio, frenar la deforestación, restaurar áreas degradadas y reducir emisiones puede disminuir los riesgos identificados. La evidencia científica ubica a la Amazonía cerca de un rango crítico, donde la pérdida adicional de bosque aumentaría la vulnerabilidad del sistema.