Contacto piel a piel, lactancia precoz y consentimiento informado aparecen entre los puntos clave del debate por nacimientos más seguros
El nacimiento puede definir cuidados clave para la madre y el bebé desde los primeros minutos de vida. En Argentina, más del 40% de los partos se realizan por cesárea, una proporción muy superior al rango recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
La Organización Mundial de la Salud ubica entre 10% y 15% el rango de cesáreas considerado clínicamente justificable. En Argentina, las estimaciones citadas por la Sociedad Argentina de Pediatría sitúan ese indicador entre 40% y 50%.
Esta diferencia preocupa porque la cesárea es una cirugía mayor y requiere indicación médica precisa. El Gobierno argentino informa que esta intervención debe realizarse solo cuando resulta necesaria, debido a su mayor riesgo materno infantil.
La cesárea puede salvar vidas cuando existen complicaciones durante el embarazo o el trabajo de parto. Su uso sin necesidad clínica, en cambio, puede sumar riesgos quirúrgicos y alterar cuidados inmediatos del recién nacido.
Especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría relacionan estas cifras con una medicalización excesiva del nacimiento. Ese fenómeno incluye intervenciones rutinarias, decisiones poco compartidas y menor respeto por los tiempos fisiológicos del parto.
La causa señalada por la entidad pediátrica está vinculada con el modelo de atención obstétrica. En algunos casos, el sistema prioriza procedimientos programados o intervenciones rápidas por encima de procesos naturales supervisados médicamente.
Dicho enfoque puede reducir la participación informada de la persona gestante durante el parto. También puede limitar el acompañamiento, la comunicación clara y la elección basada en riesgos, beneficios y alternativas disponibles.
El concepto de parto respetado no rechaza la intervención médica cuando existe una indicación clínica. Su objetivo es evitar prácticas innecesarias y sostener decisiones basadas en evidencia, seguridad y consentimiento informado.
Las consecuencias de una cesárea innecesaria pueden comenzar durante la recuperación posquirúrgica. Al tratarse de una cirugía, aumenta la posibilidad de dolor, infecciones, sangrado y complicaciones asociadas a procedimientos abdominales.
En el recién nacido, la separación temprana puede afectar cuidados considerados sensibles durante la adaptación inicial. Entre ellos aparecen el contacto piel a piel, la estabilidad térmica, la lactancia precoz y el vínculo temprano.
La Sociedad Argentina de Pediatría considera el contacto piel a piel como una práctica relevante tras el nacimiento. Esta medida favorece la regulación de la temperatura, la frecuencia cardíaca y la respiración del bebé.
Amamantar durante la primera hora también ocupa un lugar central en las recomendaciones pediátricas. Su inicio temprano se asocia con menor riesgo de infecciones, mejor adaptación neonatal y fortalecimiento del vínculo.
Cuando la cesárea resulta indispensable, los equipos médicos pueden aplicar criterios de atención humanizada. Esto incluye acompañamiento, contacto precoz con el recién nacido y permanencia conjunta, siempre que la situación clínica lo permita.
La Ley Nacional 25.929 de Parto Humanizado reconoce derechos durante el embarazo, el parto y el posparto. Entre ellos figuran recibir información comprensible, participar en decisiones y permanecer junto al recién nacido según el estado clínico.