La reunión de alto nivel entre EEUU y China se prepara para abordar temáticas clave en materia geopolítica, principalmente respecto a Irán y Taiwan
La llegada del presidente Donald Trump a Pekín marca un episodio de diplomacia que apuesta por trabajar diferencias clave entre los gobiernos de Estados Unidos y China. Entre los temas que Washington planea tocar con el presidente Xi Jinping se encuentran la crisis en el estrecho de Ormuz, la soberanía de Taiwán, y la innovación tecnológica.
Con motivo de la guerra en Irán y los cierres intermitentes en el Golfo Pérsico, voceros de Relaciones Exteriores de China mantienen una postura de oposición legal y diplomática a las acciones de Estados Unidos. En la opinión de Pekín, la falta de un mandato explícito para la intervención armada en el territorio iraní viola la ley internacional por faltas a la jurisdicción de largo alcance.
China solicitó un alto al fuego para que se restaure el flujo normal de petroleros por el estrecho de Ormuz. Cabe destacar que China importa el 45% de su petróleo de países de Medio Oriente.
Ante la posibilidad de una colaboración, Trump aseguró antes de partir al país asiático que Estados Unidos no necesita la ayuda de China para terminar la guerra con Irán, asegurando que la situación está totalmente bajo control y que Washington está preparado para ganar de cualquier manera. Por ello, se espera que los mandatarios atiendan este tema tanto en clave petrolera como en materia militar.
Trump vino acompañado de una comitiva compuesta de puros líderes tecnológicos que representan a los pesos pesados en Estados Unidos. Entre ellos se encuentra:
Se tienen varias hipótesis en torno a este acompañamiento. Una de ellas señala la posibilidad de negociar las restricciones comerciales de exportación y buscar acuerdos de licencias para chips avanzados; otras indican que la comitiva busca estabilizar y redefinir la dependencia de la manufactura estadounidense en territorio chino.
Todas las empresas tienen también como objetivo eliminar trabas regulatorias y abrir su mercado interno a las corporaciones estadounidenses, permitiendo el ingreso de infraestructura de redes.
Horas antes de abordar el Air Force One, Trump confirmó a la prensa que discutirá directamente con Xi la venta de armas a Taiwán. En diciembre del año pasado, el gobierno estadounidense aprobó un paquete histórico de asistencia militar de 11,000 millones de dólares para Taipéi. En abril de 2026, sellaron seis acuerdos de adquisición de armas por un total de 6,627 millones de dólares. Existe además un paquete de venta de armaspendientes por un valor cercano a los 14,000 millones de dólares.
Esta adquisición forma parte de los esfuerzos de Taipei por mejorar su capacidad defensiva ante la presión por parte de Pekín. China considera a Taiwán como parte de su territorio, mientras que la isla busca su independencia.
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El Ministerio de Relaciones Exteriores de China instó públicamente a Washington que detenga de inmediato el suministro de armamento a la isla. La prioridad de Pekín para esta reunión es presionar a Trump para que suspenda futuros acuerdos de defensa y reafirme la política de una sola China.
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Varios análisis apuntan a que tanto el cierre del estrecho en Ormuz como Taiwán pueden funcionar como estrategia bilateral. Xi Jinping podría insistir en la cooperación de China en la resolución de la guerra en Irán y la reapertura del Estrecho de Ormuz como palanca de negociación para exigir concesiones severas a Trump sobre Taiwán y la reducción de aranceles comerciales.
La visita de Estado de Trump tiene prevista extenderse hasta el viernes 15 de mayo. El jueves 14 tendrá lugar la reunión entre ambos mandatarios. Luego de visitar una serie de lugares históricos, la emblemática Puerta Este del Gran Salón del Pueblo, junto a la Plaza de Tiananmén o el histórico Templo del Cielo, el Gobierno chino ofrecerá una cena de gala oficial en el Gran Salón del Pueblo.