Importaciones de chips y hardware de Taiwán a México suben a 19 mil 266 mdd en el primer trimestre de 2026 por demanda de data centers en Estados Unidos
Los fabricantes de semiconductores y hardware para data centers triplicaron sus importaciones, con un flujo superior a 19 mil millones de dólares. El aumento surge a partir de la creciente demanda de componentes para infraestructura digital en Norteamérica y los cambios en las cadenas de suministro.
Entre enero y marzo de 2026, Wiwynn, Ingrasys, PCE Technology, Pegatron, Foxconn y Quanta Computer trajeron a México productos desde Taiwán por más de 19 mil 266 millones de dólares, según datos del Banco de México. En el mismo periodo de 2025, esas compañías importaron 5 mil 028 millones de dólares.
Asimismo, el monto importado durante el primer trimestre de 2026 superó el valor anual de las importaciones de México desde Taiwán registradas en 2024. Ese año, el país adquirió más de 17 mil 699 millones de dólares en bienes y servicios provenientes de esa economía asiática.
[img1]
La construcción de centros de datos en Estados Unidos y la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump llevaron las importaciones de Taiwán a México a niveles récord en 2025. En ese año, el flujo alcanzó 46 mil millones de dólares.
México recibe los componentes y los integra en procesos de manufactura o ensamble. Después, esos equipos se exportan a Estados Unidos, donde existe una fuerte demanda por construcción de data centers. De esta forma, México se ve beneficiado por ser un punto intermedio entre los componentes asiáticos y el mercado estadounidense.
Aun así, el beneficio no es automático ni necesariamente profundo. Como plantea Víctor Manuel Herrera Espinosa, presidente del Comité de Estudios Económicos del IMEF, si México solo importa componentes de Asia, los arma y los exporta, el modelo se parece más a la maquila tradicional. En ese escenario, el valor agregado nacional puede ser limitado.
El mayor beneficio para México ocurriría si la cadena incorpora más contenido local: proveedores mexicanos de cables, carcasas, estructuras metálicas, empaques, pruebas técnicas, mantenimiento, software, servicios de ingeniería, logística especializada y componentes secundarios. Ahí México dejaría de ser solo un punto de ensamble y capturaría una parte más amplia del valor generado por los data centers.