Argentina y Estados Unidos amplían patrullaje marítimo en el Atlántico Sur

Con asistencia del Comando Sur, el patrullaje marítimo argentino se proyecta por cinco años

Equipos, entrenamiento y apoyo operativo integran un programa naval de cinco años en aguas argentinas, con la soberanía como eje del debate

El Mar Argentino, la zona marítima del Atlántico Sur bajo jurisdicción argentina, quedó en el centro de un nuevo capítulo de cooperación militar. El Comando Sur de Estados Unidos y la Armada Argentina activaron una carta de intención para reforzar patrullajes marítimos durante cinco años. El objetivo declarado es mejorar la vigilancia frente a amenazas marítimas en una región clave para comercio y recursos.

Dicho programa fue presentado como Protección de los Bienes Comunes Globales y comenzó con una primera entrega tecnológica para operaciones de patrulla. La asistencia inicial consiste en una cámara especializada instalada en una aeronave dedicada a vigilar la zona marítima argentina. Durante el periodo previsto, la cooperación incorporará equipamiento avanzado, entrenamiento y apoyo para interceptar amenazas marítimas.

La comunicación diplomática describió el lanzamiento con la frase: "Más fuertes juntos. Más seguros juntos." También afirmó que el programa busca "impulsar la seguridad marítima en el Atlántico Sur".

Qué incluye el plan naval

A través de su embajada en Buenos Aires, Estados Unidos informó que el esquema incluirá apoyo técnico y capacitación militar. El anuncio fue replicado por el Comando Sur, estructura militar responsable de operaciones estadounidenses en América Latina y el Caribe. Los firmantes fueron Carlos Sardiello, de las Fuerzas Navales del Comando Sur, y Juan Carlos Romay, jefe de la Armada Argentina.

La cooperación se suma a una agenda militar más amplia entre ambos países durante los últimos años. En abril de 2025, el almirante Alvin Holsey visitó Argentina y se reunió con autoridades de defensa. El Comando Sur indicó entonces que las conversaciones incluyeron rutas marítimas vinculadas al comercio global y seguridad regional.

Como parte de esa agenda, hubo ejercicios navales combinados y una visita presidencial al portaaviones estadounidense USS Nimitz. Ambas marinas también realizaron actividades de interoperabilidad, comunicaciones, maniobras y ejercicios de defensa aérea en el Atlántico. El interés excede la vigilancia costera porque la zona conecta rutas comerciales, pesquerías y accesos hacia la Antártida.

Soberanía y alcance jurídico

El punto sensible del acuerdo es la soberanía sobre aguas y recursos marítimos. La ley argentina establece que la Zona Económica Exclusiva se extiende hasta 200 millas marinas desde sus líneas de base. En esa zona, el país conserva derechos sobre recursos naturales, pesca, investigación y protección ambiental.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar reconoce derechos soberanos del Estado costero en su Zona Económica Exclusiva. También admite navegación y otros usos marítimos de terceros Estados, siempre sujetos a los derechos del país ribereño. Por eso, un programa de asistencia no equivale automáticamente a una cesión de soberanía.

El debate político surge por el modo del anuncio y por la presencia de una potencia extranjera en una zona estratégica. Dirigentes opositores señalaron que el Mar Argentino no debe tratarse como bien común global. El ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, sostuvo que se trata de un "espacio donde la Argentina tiene la OBLIGACIÓN de ejercer jurisdicción propia y custodiar sus recursos".

La información difundida se concentra en equipos, entrenamiento y apoyo operativo, sin describir una transferencia de mando. El alcance práctico dependerá de los protocolos que apliquen ambas armadas durante operaciones, ejercicios y tareas de vigilancia.