Mujeres en México enfrentan barreras laborales, económicas y médicas que condicionan el acceso a tratamientos y salud integral
El acceso a una salud integral para las mujeres en México continúa marcado por desigualdades estructurales, laborales y sociales que limitan el acceso oportuno a diagnósticos, tratamientos y seguridad médica. En el contexto del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, conmemorado cada 28 de mayo desde 1987, especialistas y organizaciones han advertido que la atención médica femenina sigue condicionada por factores económicos y por la persistente falta de perspectiva de género en los sistemas de salud.
La doctora Claudia Díaz Olavarrieta señaló durante el Ciclo de Salud Pública de la Mujer 2026 que "la mala salud en las mujeres no es resultado de decisiones individuales aisladas, sino de estructuras que limitan las opciones". La afirmación resume un panorama donde las condiciones laborales, el trabajo de cuidados no remunerado y la desigualdad económica continúan influyendo directamente en la calidad de vida y atención médica de millones de mujeres.
Investigaciones del Departamento Temático de Ciudadanía, Igualdad y Cultura del Parlamento Europeo documentan que durante décadas las mujeres fueron excluidas de ensayos clínicos y estudios médicos. Como consecuencia, tratamientos y diagnósticos fueron desarrollados a partir de modelos predominantemente masculinos, omitiendo diferencias fisiológicas y anatómicas fundamentales.
En México, el problema se agrava por la relación entre empleo formal y acceso a servicios de salud pública. Datos analizados por el Instituto Mexicano para la Competitividad indican que alrededor de 25 millones de mujeres dependen de familiares directos para acceder a atención médica mediante seguridad social, una cifra que duplica la registrada entre hombres.
Especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública también identificaron una segmentación de género en la atención de enfermedades crónicas y no transmisibles. Tras analizar 16 años de las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición, concluyeron que las mujeres tienen 12% más probabilidades de recurrir a servicios privados para atender enfermedades crónicas cuando el sistema público no cubre adecuadamente sus necesidades médicas.
Ante estas limitaciones, el financiamiento colectivo se ha convertido en una alternativa recurrente para cubrir tratamientos, cirugías y medicamentos. La plataforma GoFundMe concentra múltiples campañas impulsadas por mujeres mexicanas que enfrentan enfermedades crónicas, accidentes graves y tratamientos de alto costo.
Entre los casos difundidos se encuentra el de Yadira Guzmán, de 29 años y originaria de Ecatepec, quien vive con lupus, polimiositis, enfermedad de Sjögren, migraña crónica, epilepsia y fibromialgia. A pesar de contar con seguro médico privado, explicó que modificaciones legales afectaron su cobertura. "La realidad es que jamás habrá dinero que alcance", señaló en su colecta para mantener sus tratamientos.
También destaca el caso de Jackeline García Guerrero, de 26 años y originaria de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, diagnosticada con una falla incurable del sistema nervioso autónomo y epilepsia. Su tratamiento incluye un procedimiento especializado valuado en 350 mil pesos, motivo por el cual abrió una campaña de apoyo digital.
A estas historias se suman Claudia Yutzil Flores Holguín, madre soltera de Ciudad Juárez que requiere cirugías neurológicas de emergencia, y Gabriela De La Torre Gómez, quien busca reunir recursos para iniciar un tratamiento avanzado de radioterapia oncológica.
Las historias reflejan cómo los costos médicos, la informalidad laboral y la falta de cobertura suficiente continúan impactando de manera diferenciada a las mujeres mexicanas. En el contexto del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, organizaciones y especialistas insisten en que el acceso a la atención médica integral sigue siendo un desafío estructural en el país.