Aumentan los casos de leptospirosis en Argentina por riesgo de agua contaminada

Roedores, inundaciones y deficiencias de saneamiento figuran entre los principales factores asociados al contagio

Fiebre, dolor muscular y cefalea son señales de una infección bacteriana que puede transmitirse por contacto con animales infectados o ambientes contaminados

Los casos de leptospirosis aumentaron en Argentina y reforzaron la vigilancia sanitaria sobre una enfermedad bacteriana transmitida de animales a personas. El Boletín Epidemiológico Nacional registró 109 casos humanos entre la semana epidemiológica 1 y la 15, con 45 confirmados y 64 probables.

Durante ese período, las autoridades sanitarias analizaron 956 notificaciones y ubicaron la tasa de incidencia en 0,23 casos por cada 100.000 habitantes. Ese nivel representa un aumento del 28% respecto del año anterior, con mayores incrementos en las regiones Noreste y Centro.

Entre Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos se distribuye la mayor parte de los 86 casos de la región Centro. El Noreste suma 15 casos, con registros destacados en Misiones y Corrientes, mientras Sur y Cuyo presentan números menores.

Qué es la leptospirosis y cómo se transmite

La leptospirosis es una zoonosis bacteriana de distribución amplia, capaz de afectar a personas, animales domésticos, especies productivas y fauna silvestre. Su transmisión ocurre por contacto con sangre, fluidos biológicos u orina de animales infectados.

El contagio también puede producirse cuando mucosas, piel lesionada o tejido conjuntivo entran en contacto con agua, barro o suelo húmedo contaminado. Por esa razón, las inundaciones y el contacto prolongado con ambientes anegados elevan el riesgo de exposición.[img1]

Los roedores son el principal reservorio de la bacteria, aunque los perros también cumplen un papel relevante como animales centinela. Su infección puede indicar presencia ambiental del agente infeccioso y riesgo para las personas expuestas.

El boletín informó 32 casos confirmados de leptospirosis canina, una cifra 27% menor frente al mismo período de 2025. Buenos Aires concentró 23 registros en perros, seguida por Entre Ríos, Córdoba, Santa Cruz, Chubut y Jujuy.

Síntomas, prevención y vigilancia sanitaria

Los síntomas compatibles incluyen fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor muscular, malestar general e ictericia, manifestada como coloración amarillenta de piel u ojos. La consulta temprana permite evaluar el cuadro y reducir riesgos asociados a complicaciones.

El 78% de los casos humanos corresponde a varones y la mediana de edad se ubica en 38 años. La mayor carga de enfermedad se concentra entre los 20 y los 49 años, con 67% del total notificado.

Las medidas de prevención incluyen evitar el contacto directo con agua estancada, barro o zonas inundadas, especialmente ante heridas en la piel. También se recomienda usar botas, guantes y ropa protectora en tareas rurales, limpieza, saneamiento o exposición ambiental.

El control de roedores exige mantener patios limpios, retirar basura acumulada y almacenar alimentos en recipientes cerrados. Estas acciones reducen condiciones favorables para la proliferación de animales infectados y disminuyen la contaminación del ambiente.

La vigilancia sanitaria se desarrolla mientras Argentina registra mayor circulación de virus respiratorios, impulsada principalmente por influenza A H3N2. La positividad de virus respiratorios pasó de 33,3% a 42,2% en las últimas semanas informadas.

El Ministerio de Salud de la Nación mantiene apoyo técnico a las jurisdicciones y coordina diagnósticos mediante la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán. La información epidemiológica reúne casos humanos, registros en animales y factores ambientales asociados al contagio.